APENDICE 3 6

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- Hola -dice, y su radiante sonrisa le ilumina el rostro.

Me detengo un instante para admirar su belleza. Madre mia, esta buenisimo vestido de cuero.

- Pasa.

- Si me lo permites -contesta, divertido. Cuando entra, le veo una botella de champan en la mano-. He pensado que podriamos celebrar tu graduacion. No hay nada como un buen Bollinger.

- Interesante eleccion de palabras -comento con sequedad.

El sonrie.

- Me encanta la chispa que tienes, Anastasia.

- No tenemos mas que tazas. Ya hemos empaquetado todos los vasos y copas.

- ?Tazas? Por mi, bien.

Me dirijo a la cocina. Nerviosa, sintiendo las mariposas en el estomago; es como tener una pantera o un puma en mi salon.

- ?Quieres platito tambien?

- Con la taza me vale, Anastasia -me responde Christian distraidamente desde el salon.

Cuando vuelvo, esta escudrinando el paquete marron de libros. Dejo las tazas en la mesa.

- Eso es para ti -murmuro algo ansiosa.

Mierda ... Seguro que esto termina en pelea.

- Mmm, me lo figuro. Una cita muy oportuna. -Pasea Ausente el largo indice por el texto-.Pense que era d'Urberville, no Angel. Has elegido la corrupcion. -Me Dedica una breve sonrisa lobuna-. Solo tu podias encontrar algo de resonancias tan acertadas.

- Tambien es una suplica -le susurro.

?Por que estoy tan nerviosa? Tengo la boca seca.

- ?Una suplica? ?Para que no me pase contigo?

Asiento con la cabeza.

- Compre esto para ti -dice el en voz baja y con mirada impasible-. No me pasare contigo si lo aceptas.

Trago saliva compulsivamente.

- Christian, no puedo aceptarlo, es demasiado.

- Ves, a esto me referia, me desafias. Quiero que te lo quedes, y se acabo la discusion. Es muy sencillo. No tienes que pensar en nada de esto. Como sumisa mia, tendrias que agradecermelo. Limitate a aceptar lo que te compre, porque me complace que lo hagas.

- Aun no era tu sumisa cuando lo compraste -susurro.

- No ... pero has accedido, Anastasia.

Su mirada se vuelve recelosa.

Suspiro. No me voy a salir con la mia, asi que pasamos al plan B.

- Entonces, ?es mio y puedo hacer lo que quiera con ello?

Me mira con desconfianza, pero cede.

- Si.

- En ese caso, me gustaria donarlo a una ONG, a una que trabaja en Darfur y a la que parece que le tienes carino. Que lo subasten.

- Si eso es lo que quieres hacer ...

Aprieta los labios. Parece decepcionado.

Me sonrojo.

- Me lo pensare -murmuro.

No quiero decepcionarlo, y entonces recuerdo sus palabras. Quiero que quieras complacerme.

- No pienses, Anastasia. En esto, no.

Lo dice sereno y serio.

?Como no voy a pensar? Te puedes hacer pasar por un coche, ser otra de sus posesiones, ataca de nuevo mi subconsciente con su desagradable mordacidad. La ignoro. Ay, ?podriamos rebobinar? El ambiente es ahora muy tenso. No se que hacer. Me miro fijamente los dedos. ?Como salvo la situacion?

Deja la botella de champan en la mesa y se situa delante de mi. Me coge la cara por la barbilla y me levanta la cabeza. Me mira con expresion grave.

- Te voy a comprar muchas cosas, Anastasia. Acostumbrate. Me lo puedo permitir. Soy un hombre muy rico. -Se Inclina y me planta un beso rapido y casto en los labios-. Por favor.

Me suelta.

Vaya, me susurra mi subconsciente.

- Eso hace que me sienta ruin -musito.

- No deberia. Le estas dando demasiadas vueltas, Anastasia. No te juzgues por lo que puedan pensar los demas. No malgastes energia. Esto es porque nuestro contrato te produce cierto reparo; es algo de lo mas normal. No sabes en que te estas metiendo.

Frunzo el ceno, tratando de procesar sus palabras.

- Va, dejalo ya -me ordena con delicadeza, cogiendome otra vez la barbilla y tirando de ella suave para que deje de morderme el labio inferior-. No hay nada ruin en ti, Anastasia. No quiero que pienses eso. No he hecho mas que comprarte unos libros antiguos que pense que te gustarian, nada mas. Bebamos un poco de champan. -Su Mirada se vuelve calida y tierna, y yo le sonrio timidamente-. Eso esta mejor -murmura.

Coge el champan, le quita el aluminio y la malla, retuerce la botella mas que el corcho y la abre con un pequeno estallido y una floritura experta con la que no se derrama ni una gota. Llena las tazas a la mitad.

- Es rosado -comento sorprendida.

- Bollinger Grande Annee Rose 1999 , una anada excelente -dice con entusiasmo.

- En taza.

Sonrie.

- En taza. Felicidades por tu graduacion, Anastasia.

Brindamos y el da un sorbo, pero yo no puedo dejar pensar de que, en realidad, celebramos mi capitulacion.

- Gracias -susurro, y doy un sorbo. Desde luego esta delicioso-. ?Repasamos los limites tolerables?

Sonrie, y yo me ruborizo.

- Siempre tan entusiasta.

Christian me coge de la mano y me lleva al sofa, donde se sienta y tira de mi para que tome asiento a su lado.

- Tu padrastro es un hombre muy taciturno.

Ah ... asi que pasamos de los limites tolerables. Pero quiero quitarmelo ya de encima; la angustia me esta matando.

- Lo tienes comiendo de tu mano -digo con un mohin.

Christian rie suavemente.

- Solo porque se pescar.

- ?Como has sabido que le gusta pescar?

- Me lo dijiste tu. Cuando fuimos a tomar un cafe.

- ?Ah, si? -Doy Otro sorbo. Uau, se acuerda de los detalles. Mmm ... este champan es buenisimo-. ?Probaste el vino de la recepcion?

Christian hace una mueca.

- Si. Estaba asqueroso.

- Pense en ti cuando lo probe. ?Como es que sabes tanto de vinos?

- No se tanto, Anastasia, solo se lo que me gusta. -Sus Ojos grises brillan, casi plateados, y vuelvo a ruborizarme-. ?Mas? -pregunta refiriendose al champan.

- Por favor.

Christian se levanta con elegancia y coge la botella. Me llena la taza. ?Me querra achispar? Lo miro recelosa.

- Esto esta muy vacio. ?Te mudas ya?

- Mas o menos.

- ?Trabajas manana?

- Si, es mi ultimo dia en Clayton's.

- Te ayudaria con la mudanza, pero le he prometido a mi hermana que iria a buscarla al aeropuerto.

Vaya, eso es nuevo.

- Mia llega de Paris el sabado a primera hora. Manana me vuelvo a Seattle, pero tengo entendido que Elliot os va a echar una mano.

- Si, Kate esta muy entusiasmada al respecto.

Christian frunce el ceno.

- Si, Kate y Elliot, ?quien lo iba a decir? -masculla, y no se por que no parece que le haga mucha gracia.

- ?Y que vas a hacer con lo del trabajo de Seattle?

?Cuando vamos a hablar de los limites? ?A que juega?

- Tengo un par de entrevistas para puestos de becaria.

- ?Y cuando pensabas decirmelo? -pregunta arqueando una ceja.

- Eh ... te lo estoy diciendo ahora.

Entorna los ojos.

- ?Donde?

No se bien por que, quiza para evitar que haga uso de su influencia, no quiero decirselo.

- En un par de editoriales.

- ?Es eso lo que quieres hacer, trabajar en el mundo editorial?

Asiento con cautela.

- ?Y bien?

Me mira pacientemente a la espera de mas informacion.

- Y bien ?que?

- No seas retorcida, Anastasia, ?en que editoriales? -me reprende.

- Unas pequenas -murmuro.

- ?Por que no quieres que lo sepa?

- Trafico de influencias.

Frunce el ceno.

- Pues si que eres retorcida.

Y se echa a reir.

- ?Retorcida? ?Yo? Dios mio, que morro tienes. Bebe, y hablemos de esos limites.

Saca otra copia de mi e-mail y de la lista. ?Anda por ahi con esas listas en los bolsillos? Creo que lleva una en la americana que tengo yo. Mierda, mas vale que no se me olvide. Apuro la taza.

Me echa un vistazo rapido.

- ?Mas?

- Por favor.

Me dedica una de esas sonrisas de suficiencia suyas, sostiene en alto la botella de champan, y se detiene.

- ?Has comido algo?

Ay, no ... ya estamos otra vez.

- Si. Me he dado un banquete con Ray.

Lo miro poniendo los ojos en blanco. El champan me esta desinhibiendo.

Se inclina hacia delante, me coge la barbilla y me mira fijamente a los ojos.

- La proxima vez que me pongas los ojos en blanco te voy a dar unos azotes.

?Que?

- Ah -susurro, y detecto la excitacion en sus ojos.

- Ah -replica, imitandome-. Asi se empieza, Anastasia.

El corazon me martillea en el pecho y el nudo del estomago se me sube a la garganta. ?Por que me excita tanto eso?

Me llena la taza, y me lo bebo casi todo. Escarmentada, lo miro.

- Me sigues ahora, ?no?

Asiento con la cabeza.

- Respondeme.

- Si ... te sigo.

- Bien. -Me Dedica una sonrisa complice-. De los actos sexuales ... lo hemos hecho casi todo.

Me acerco a el en el sofa y echo un vistazo a la lista.




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