LIMITES INFRANQUEABLES 2

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- Se esta tan bien dentro de ti -gime.

Y mis entranas empiezan a temblar. Retrocede y espera.

- No, nena, todavia no -murmura.

Cuando dejo de temblar, comienza de nuevo el maravilloso proceso.

- Por favor -le suplico.

Creo que no voy a aguantar mucho mas. Mi cuerpo tenso se desespera por liberarse.

- Te quiero dolorida, nena -murmura.

Y sigue con su dulce y pausado suplicio, adelante y atras.

- Quiero que, cada vez que te muevas manana, recuerdes que he estado dentro de ti. Solo yo. Eres mia.

Gimo.

- Christian, por favor -susurro.

- ?Que quieres, Anastasia? Dimelo.

Vuelvo a gemir. Se retira y vuelve a penetrarme lentamente, de nuevo trazando circulos con las caderas.

- Dimelo -murmura.

- A ti, por favor.

Aumenta el ritmo progresivamente y su respiracion se vuelve irregular. Empiezo a temblar por dentro, y Christian acelera la acometida.

- Eres ... tan ... dulce -murmura al ritmo de sus embestidas-. Te ... deseo ... tanto ...

Gimo.

- Eres ... mia ... Correte para mi, nena -ruge.

Sus palabras son mi perdicion, me lanzan por el precipicio. Siento que mi cuerpo se convulsiona y me corro gritando una balbuceante version de su nombre contra el colchon. Christian embiste hasta el fondo dos veces mas y se queda paralizado, se deja ir y se derrama dentro de mi. Se desploma sobre mi cuerpo, con la cara hundida en mi pelo.

- Joder, Ana -jadea.

Se retira inmediatamente y cae rodando en su lado de la cama. Subo las rodillas hasta el pecho, totalmente agotada, y al momento me sumerjo en un profundo sueno.

Cuando me despierto, todavia no ha amanecido. No tengo ni idea de cuanto tiempo he dormido. Estiro las piernas debajo del edredon y me siento dolorida, exquisitamente dolorida. No veo a Christian por ningun sitio. Me siento en la cama y contemplo la ciudad frente a mi. Hay menos luces encendidas en los rascacielos y el amanecer se insinua ya hacia el este. Oigo musica, notas cadenciosas de piano. Un dulce y triste lamento. Bach, creo, pero no estoy segura.

Echo el edredon a un lado y me dirijo sin hacer ruido al pasillo que lleva al gran salon. Christian esta sentado al piano, totalmente absorto en la melodia que esta tocando. Su expresion es triste y desamparada, como la musica. Toca maravillosamente bien. Me apoyo en la pared y lo escucho embelesada. Es un musico extraordinario. Esta desnudo, con el cuerpo banado en la calida luz de una lampara solitaria junto al piano. Como el resto del salon esta oscuro, parece aislado en su pequeno foco de luz, intocable ... solo en una burbuja.

Avanzo en silencio hacia el, atraida por la sublime y melancolica musica. Estoy fascinada. Observo sus largos y habiles dedos recorriendo y presionando suavemente las teclas, y pienso que esos mismos dedos han recorrido y acariciado con destreza mi cuerpo. Me ruborizo ??al pensarlo, sofoco un grito y aprieto los muslos. Christian levanta sus insondables ojos grises con expresion indescifrable.

- Perdona -susurro-. No queria molestarte.

Frunce ligeramente el ceno.

- Esta claro que soy yo el que tendria que pedirte perdon -murmura.

Deja de tocar y apoya las manos en las piernas.

De pronto me doy cuenta de que lleva puestos unos pantalones de pijama. Se pasa los dedos por el pelo y se levanta. Los pantalones le caen de esa manera tan sexy ... Madre mia. Se me seca la boca cuando rodea tranquilamente el piano y se acerca a mi. Es ancho de hombros y estrecho de caderas, y al andar se le tensan los abdominales. Es impresionante ...

- Deberias estar en la cama -me rine.

- Un tema muy hermoso. ?Bach?

- La transcripcion es de Bach, pero originariamente es un concierto para oboe de Alessandro Marcello.

- Precioso, aunque muy triste, una melodia muy melancolica.

Esboza una media sonrisa.

- A la cama -me ordena-. Por la manana estaras agotada.

- Me he despertado y no estabas.

- Me cuesta dormir. No estoy acostumbrado a dormir con nadie -murmura.

No logro discernir cual es su estado de animo. Parece algo decaido, pero es dificil asegurarlo en la oscuridad. Quiza se deba al tono del tema que estaba tocando. Me rodea con un brazo y me lleva carinosamente a la habitacion.

- ?Cuando empezaste a tocar? Tocas muy bien.

- A los seis anos.

Christian a los seis anos ... Imagino a un precioso nino de pelo cobrizo y ojos grises, y se me cae la baba ... Un nino de cabello alborotado al que le gusta la musica increiblemente triste.

- ?Como te sientes? -me pregunta ya de vuelta en la habitacion.

Enciende una lamparita.

- Estoy bien.

Los dos miramos la cama al mismo tiempo. Las sabanas estan manchadas de sangre, como una prueba de mi virginidad perdida. Me ruborizo, incomoda, y me echo el edredon por encima.

- Bueno, la senora Jones tendra algo en lo que pensar -refunfuna Christian frente a mi.

Me coloca la mano debajo de la barbilla, me levanta la cara y me mira fijamente. Me observa con ojos intensos. Me doy cuenta de que es la primera vez que le veo el pecho desnudo. Alargo la mano de forma instintiva. Quiero pasarle los dedos por el oscuro pelo del pecho, pero de inmediato da un paso atras.

- Metete en la cama -me dice bruscamente. Y luego suaviza un poco el tono-: Me acostare contigo.

Retiro la mano y frunzo levemente el ceno. Creo que no le he tocado el torso ni una sola vez. Abre un cajon, saca una camiseta y se la pone rapidamente.

- A la cama -vuelve a ordenarme.

Salto a la cama intentando no pensar en la sangre. Se tumba tambien el y me rodea con los brazos por detras, de manera que no le veo la cara. Me besa el pelo con suavidad e inhala profundamente.

- Duermete, dulce Anastasia -murmura.

Cierro los ojos, pero no puedo evitar sentir cierta melancolia, no se si por la musica o por su conducta. Christian Grey tiene un lado triste.


La luz que inunda la habitacion me arranca del profundo sueno. Me desperezo y abro los ojos. Es una bonita manana de mayo, con Seattle a mis pies. Uau, que vista. Christian Grey esta profundamente dormido a mi lado. Uau, que vista. Me sorprende que este todavia en la cama. Como esta de cara a mi, tengo la oportunidad de examinarlo bien por primera vez. Su hermoso rostro parece mas joven, relajado. Sus labios, gruesos y perfilados, estan ligeramente abiertos, y el pelo, limpio y brillante, alborotado. ?Como puede ser alguien tan guapo y aun asi ser legal? Recuerdo su cuarto del piso de arriba ... Quiza no sea tan legal. Tengo mucho en que pensar. Siento la tentacion de alargar la mano y tocarlo, pero esta precioso dormido, como un nino pequeno. No tengo que preocuparme de lo que digo, de lo que dice el, de sus planes, especialmente de sus planes para mi.

Podria pasarme el dia contemplandolo, pero tengo mis necesidades ... fisiologicas. Salgo despacio de la cama, veo su camisa blanca en el suelo y me la pongo. Me dirijo a una puerta pensando que puede ser el cuarto de bano, pero lo que encuentro es un vestidor tan grande como mi habitacion. Filas y filas de trajes caros, de camisas, zapatos y corbatas. ?Para que necesita tanta ropa? Chasqueo la lengua. La verdad es que el ropero de Kate seguramente no tiene nada que envidiar a este. ?Kate! Oh, no. No me acorde de ella en toda la noche. Se suponia que tenia que mandarle un mensaje. Mierda. Va a enfadarse conmigo. Por un segundo me pregunto como le ira con Elliot.

Vuelvo al dormitorio, en el que Christian sigue dormido. Abro la otra puerta. Es el cuarto de bano, mas grande que mi habitacion. ?Para que necesita tanto espacio un hombre solo? Dos lavabos, observo con ironia. Si nunca duerme con nadie, uno de los dos no se habra utilizado.

Me miro en el enorme espejo. ?Parezco diferente? Me siento diferente. Para ser sincera, estoy un poco dolorida, y los musculos ... es como si no hubiera hecho ejercicio en la vida. En la vida has hecho ejercicio, me dice mi subconsciente, que se ha despertado y me mira frunciendo los labios y dando golpecitos en el suelo con el pie. Acabas de acostarte con el. Has entregado tu virginidad a un hombre que no te ama, que tiene planes muy raros para ti, que quiere convertirte en una especie de pervertida esclava sexual.

?ESTAS LOCA ?, me grita.

Sigo mirandome en el espejo y me estremezco. Tengo que asimilar todo esto. Sinceramente, me he encaprichado de un hombre guapisimo, que esta forrado y que tiene un cuarto rojo del dolor esperandome. Me estremezco. Estoy desconcertada y confundida. Tengo el pelo hecho un desastre, como siempre. El pelo revuelto no me queda nada bien. Intento poner orden en ese caos con los dedos, pero no lo consigo y me rindo ... Quiza tenga alguna goma en el bolso.

Me muero de hambre. Vuelvo a la habitacion. El bello durmiente sigue dormido, asi que lo dejo y voy a la cocina.

Oh, no ... Kate. Deje el bolso en el estudio de Christian. Voy a buscarlo y saco el movil. Tres mensajes.

* Todo OK Ana *

* Donde estas Ana *

* Maldita sea Ana *

Llamo a Kate, pero no me contesta y le dejo un mensaje en el contestador diciendole que estoy viva y que Barbazul no ha acabado conmigo, bueno, al menos no en el sentido que podria preocuparle ... o quiza si. Estoy muy confundida. Tengo que intentar aclararme y analizar mis sentimientos hacia Christian Grey. Es imposible. Muevo la cabeza dandome por vencida. Necesito estar sola, lejos de aqui, para pensar.

Encuentro en el bolso dos gomas para el pelo y rapidamente me hago dos trenzas. ?Si! Quiza cuanto mas nina parezca, mas a salvo estare de Barbazul. Saco el iPod del bolso y me pongo los auriculares. No hay nada como la musica para cocinar. Me meto el iPod en el bolsillo de la camisa de Christian, subo el volumen y empiezo a bailar.

Dios, que hambre tengo.

La cocina me intimida un poco. Es elegante y moderna, con armarios sin tiradores. Tardo unos segundos en llegar a la conclusion de que tengo que presionar en las puertas para que se abran. Quiza deberia prepararle el desayuno a Christian. El otro dia comio una tortilla ... Bueno, ayer, en el Heathman. Hay que ver la de cosas que han pasado desde ayer. Abro el frigorifico, veo que hay muchos huevos y decido que quiero tortitas y beicon. Empiezo a hacer la masa bailando por la cocina.

Esta bien tener algo que hacer, porque eso te concede algo de tiempo para pensar, pero sin profundizar demasiado. La musica que resuena en mis oidos tambien me ayuda a alejar los pensamientos profundos. Vine a pasar la noche en la cama de Christian Grey y lo he conseguido, aunque no permita a nadie dormir en su cama. Sonrio. Mision cumplida. Genial. Sonrio. Genial, genial, y empiezo a divagar recordando la noche. Sus palabras, su cuerpo, su manera de hacer el amor ... Cierro los ojos, mi cuerpo vibra al recordarlo y los musculos de mi vientre se contraen. Mi subconsciente me pone mala cara. Su manera de follar, no de hacer el amor, me grita como una arpia. No le hago caso, pero en el fondo se que tiene razon. Muevo la cabeza para concentrarme en lo que estoy haciendo.

La cocina es de lo mas sofisticado. Confio en que sabre como funciona. Necesito un sitio para dejar las tortitas y que no se enfrien. Empiezo con el beicon. Amy Studt me canta al oido una cancion sobre gente inadaptada, una cancion que siempre ha significado mucho para mi, porque soy una inadaptada. Nunca he encajado en ningun sitio, y ahora ... tengo que considerar una proposicion indecente del mismisimo rey de los inadaptados. ?Por que es Christian asi? ?Por naturaleza o por educacion? Nunca he conocido a nadie igual.

Meto el beicon en el grill y, mientras se hace, bato los huevos. Me vuelvo y veo a Christian sentado en un taburete, con los codos encima de la barra y la cara apoyada en las manos. Lleva la camiseta con la que ha dormido. El pelo revuelto le queda realmente bien, como la barba de dos dias. Parece divertido y sorprendido a la vez. Me quedo paralizada y me pongo roja. Luego me calmo y me quito los auriculares. Me tiemblan las rodillas solo de verlo.

- Buenos dias, senorita Steele. Esta muy activa esta manana -me dice en tono frio.

- He ... He dormido bien -le digo tartamudeando.

Intenta disimular su sonrisa.

- No imagino por que. -Se Calla un instante y frunce el ceno-. Tambien yo cuando volvi a la cama.

- ?Tienes hambre?

- Mucha -me contesta con una mirada intensa.

Creo que no se refiere a la comida.

- ?Tortitas, beicon y huevos?

- Suena muy bien.

- No se donde estan los manteles individuales.

Me encojo de hombros e intento desesperadamente no parecer nerviosa.

- Yo me ocupo. Tu cocina. ?Quieres que ponga musica para que puedas seguir bailando?

Me miro los dedos, perfectamente consciente de que me estoy ruborizando.

- No te cortes por mi. Es muy entretenido -me dice en tono burlon.

Arrugo los labios. Entretenido, ?verdad? Mi subconsciente se parte de risa. Me giro y sigo batiendo los huevos, seguramente con mas fuerza de la necesaria. Al momento esta a mi lado y me tira de una trenza.

- Me encantan -susurra-. Pero no van a servirte de nada.

Mmm, Barbazul...

- ?Como quieres los huevos? -le pregunto bruscamente.

- Muy batidos -me contesta con una mueca ironica.

Sigo con lo que estaba haciendo intentando ocultar mi sonrisa. Es dificil no volverse loca por el, especialmente cuando esta tan jugueton, lo cual no es nada frecuente. Abre un cajon, saca dos manteles individuales negros y los coloca en la barra. Echo el huevo batido en una sarten, saco el beicon del grill, le doy la vuelta y vuelvo a meterlo.

Cuando me vuelvo, hay zumo de naranja en la barra, y Christian esta preparando cafe.

- ?Quieres un te?

- Si, por favor. Si tienes.

Cojo un par de platos y los dejo encima de la placa para mantenerlos calientes. Christian abre un armario y saca una caja de te Twinings English Breakfast. Frunzo los labios.

- El final estaba cantado, ?no?

- ?Tu crees? No tengo tan claro que hayamos llegado todavia al final, senorita Steele -murmura.

?Que quiere decir? ?Habla de nuestra negociacion? Bueno ... quiero decir ... de nuestra relacion ... o lo que sea. Sigue igual de criptico que siempre. Sirvo el desayuno en los platos calientes, que dejo encima de los manteles individuales. Abro el frigorifico y saco sirope de arce.

Miro a Christian, que esta esperando a que me siente.

- Senorita Steele -me dice senalando un taburete.

- Senor Grey.

Asiento dandole las gracias. Al sentarme hago una ligera mueca de dolor.

- ?Estas muy dolorida? -me pregunta mientras toma tambien asiento el.

Me ruborizo. ?Por que me hace preguntas tan personales?

- Bueno, a decir verdad, no tengo con que compararlo -le contesto-. ?Querias ofrecerme tu compasion? -le pregunto en tono demasiado dulce.

Creo que intenta reprimir una sonrisa, pero no estoy segura.

- No. Me preguntaba si debemos seguir con tu entrenamiento basico.

- Oh.

Lo miro estupefacta, contengo la respiracion y me estremezco. Oh ... me encantaria. Sofoco un gemido.

- Come, Anastasia.

Se me ha vuelto a quitar el hambre ... Mas ... mas sexo ... Si, por favor.

- Por cierto, esto esta buenisimo -me dice sonriendo.

Pincho un trocito de tortilla, pero apenas puedo tragar. ?Entrenamiento basico! Quiero follarte la boca. ?Forma eso parte del entrenamiento basico?

- Deja de morderte el labio. Me desconcentras, y resulta que me he dado cuenta de que no llevas nada debajo de mi camisa, y eso me desconcentra todavia mas.

Sumerjo la bolsa de te en la tetera que me ha traido Christian. La cabeza me da vueltas.

- ?En que tipo de entrenamiento basico estas pensando? -le pregunto.

Hablo en un volumen un poco alto, lo cual traiciona mi deseo de parecer natural, como si no me importara demasiado, y lo mas tranquila posible, pese a que las hormonas estan causando estragos por todo mi cuerpo.

- Bueno, como estas dolorida, he pensado que podriamos dedicarnos a las tecnicas orales.

Me atraganto con el te y lo miro boquiabierta y con los ojos como platos. Me da un golpecito en la espalda y me acerca el zumo de naranja. No tengo ni idea de en que esta pensando.

- Si quieres quedarte, claro -anade.

Lo miro intentando recuperar la serenidad. Su expresion es impenetrable. Es muy frustrante.

- Me gustaria quedarme durante el dia, si no hay problema. Manana tengo que trabajar.

- ?A que hora tienes que estar en el trabajo?

- A las nueve.

- Te llevare al trabajo manana a las nueve.

Frunzo el ceno. ?Quiere que me quede otra noche?

- Tengo que volver a casa esta noche. Necesito cambiarme de ropa.

- Podemos comprarte algo.

No tengo dinero para comprar ropa. Levanta la mano, me agarra de la barbilla y tira para que mis dientes suelten el labio inferior. No era consciente de que me lo estaba mordiendo.

- ?Que pasa? -me pregunta.

- Tengo que volver a casa esta noche.

Me mira muy serio.

- De acuerdo, esta noche -acepta-. Ahora acabate el desayuno.

La cabeza y el estomago me dan vueltas. Se me ha quitado el hambre. Contemplo la mitad de mi desayuno, que sigue en el plato. No me apetece comer ahora.

- Come, Anastasia. Anoche no cenaste.

- No tengo hambre, de verdad -susurro.

Me mira muy serio.

- Me gustaria mucho que te terminaras el desayuno.

- ?Que problema tienes con la comida? -le suelto de pronto.

Arruga la frente.

- Ya te dije que no soporto tirar la comida. Come -me dice bruscamente, con expresion sombria, dolida.

Maldita sea. ?De que va todo esto? Cojo el tenedor y como despacio, intentando masticar. Si va a ser siempre tan raro con la comida, tendre que recordar no llenarme tanto el plato. Su semblante se dulcifica a medida que voy comiendome el desayuno. Lo observo retirar su plato. Espera a que termine y retira el mio tambien.

- Tu has cocinado, asi que yo recojo la mesa.

- Muy democratico.

- Si -me dice frunciendo el ceno-. No es mi estilo habitual. En cuanto acabe tomaremos un bano.

- Ah, vale.

Vaya ... Preferiria una ducha. El sonido de mi telefono me saca de la ensonacion. Es Kate.

- Hola.

Me alejo de el y me dirijo hacia las puertas de cristal del balcon.

- Ana, ?por que no me mandaste un mensaje anoche?

Esta enfadada.

- Perdona. Me superaron los acontecimientos.

- ?Estas bien?

- Si, perfectamente.

- ?Por fin?

Intenta sonsacarme informacion. Oigo su tono expectante y muevo la cabeza.

- Kate, no quiero comentarlo por telefono.

Christian alza los ojos hacia mi.

- Si ... Estoy segura.

?Como puede estar segura? Esta tirandose un farol, pero no puedo hablar del tema. He firmado un maldito acuerdo.

- Kate, por favor.

- ?Que tal ha ido? ?Estas bien?

- Te he dicho que estoy perfectamente.

- ?Ha sido tierno?

- ?Kate, por favor!

No puedo reprimir mi enfado.

- Ana, no me lo ocultes. Llevo casi cuatro anos esperando este momento.

- Nos vemos esta noche.

Y cuelgo.

Va a ser dificil manejar este tema. Es muy obstinada y quiere que se lo cuente todo con detalles, pero no puedo contarselo porque he firmado un ... ?como se llama? Un acuerdo de confidencialidad. Va a darle un ataque, y con razon. Tengo que pensar en algo. Vuelvo la cabeza y observo a Christian moviendose con soltura por la cocina.

- ?El acuerdo de confidencialidad lo abarca todo? -le pregunto indecisa.

- ?Por que?

Se vuelva y me mira mientras guarda la caja del te. Me ruborizo.

- Bueno, tengo algunas dudas, ya sabes ... sobre sexo -le digo mirandome los dedos-. Y me gustaria comentarlas con Kate.

- Puedes comentarlas conmigo.

- Christian, con todo el respeto ...

Me quedo sin voz. No puedo comentarlas contigo. Me darias tu vision del sexo, que es parcial, distorsionada y pervertida. Quiero una opinion imparcial.

- Son solo cuestiones tecnicas. No dire nada del cuarto rojo del dolor.

Levanta las cejas.

- ?Cuarto rojo del dolor? Se trata sobre todo de placer, Anastasia. Creeme. Y ademas -anade en tono mas duro-, tu companera de piso esta revolcandose con mi hermano. Preferiria que no hablaras con ella, la verdad.

- ?Sabe algo tu familia de tus ... preferencias?

- No. No son asunto suyo. -Se Acerca a mi-. ?Que quieres saber? -me pregunta.

Me desliza los dedos suavemente por la mejilla hasta el menton, que levanta para mirarme directamente a los ojos. Me estremezco por dentro. No puedo mentir a este hombre.

- De momento nada en concreto -susurro.

- Bueno, podemos empezar preguntandote que tal lo has pasado esta noche.

La curiosidad le arde en los ojos. Esta impaciente por saberlo. Uau.

- Bien -murmuro.

Esboza una ligera sonrisa.

- Yo tambien -me dice en voz baja-. Nunca habia echado un polvo vainilla, y no ha estado nada mal. Aunque quiza es porque ha sido contigo.

Desliza el pulgar por mi labio inferior.

Respiro hondo. ?Un polvo vainilla?

- Ven, vamos a banarnos.

Se inclina y me besa. El corazon me da un brinco y el deseo me recorre el cuerpo y se concentra ... en mi parte mas profunda.

La banera es blanca, profunda y ovalada, muy de diseno. Christian se inclina y abre el grifo de la pared embaldosada. Vierte en el agua un aceite de bano que parece carisimo. A medida que se llena la banera va formandose espuma, y ??un dulce y seductor aroma a jazmin invade el bano. Christian me mira con ojos impenetrables, se quita la camiseta y la tira al suelo.

- Senorita Steele -me dice tendiendome la mano.

Estoy al lado de la puerta, con los ojos muy abiertos y recelosa, con las manos alrededor del cuerpo. Me acerco admirando furtivamente su cuerpo. Le cojo de la mano y me sujeta mientras me meto en la banera, todavia con su camisa puesta. Hago lo que me dice. Voy a tener que acostumbrarme si acabo aceptando su escandalosa oferta ... Solo si ... El agua caliente es tentadora.

- Girate y mirame -me ordena en voz baja.

Hago lo que me pide. Me observa con atencion.

- Se que ese labio esta delicioso, doy fe de ello, pero ?puedes dejar de mordertelo? -me dice apretando los dientes-. Cuando te lo muerdes, tengo ganas de follarte, y estas dolorida, ?no?

Dejo de morderme el labio porque me quedo boquiabierta, impactada.

- Eso es -me dice-. ?Lo has entendido?

Me mira. Asiento freneticamente. No tenia ni idea de que yo pudiera afectarle tanto.

- Bien.

Se acerca, saca el iPod del bolsillo de la camisa y lo deja junto al lavabo.

- Agua e iPods ... no es una combinacion muy inteligente -murmura.

Se inclina, agarra la camisa blanca por debajo, me la quita y la tira al suelo.

Se retira para contemplarme. Dios mio, estoy completamente desnuda. Me pongo roja y bajo la mirada hacia las manos, que estan a la altura de la barriga. Deseo desesperadamente desaparecer dentro del agua caliente y la espuma, pero se que no va a querer que lo haga.

- Oye -me llama.

Lo miro. Tiene la cara inclinada hacia un lado.

- Anastasia, eres muy guapa, toda tu. No bajes la cabeza como si estuvieras avergonzada. No tienes por que avergonzarte, y te aseguro que es todo un placer poder contemplarte.

Me sujeta la barbilla y me levanta la cabeza para que lo mire. Sus ojos son dulces y calidos, incluso ardientes. Esta muy cerca de mi. Podria alargar el brazo y tocarlo.

- Ya puedes sentarte -me dice interrumpiendo mis erraticos pensamientos.

Me agacho y me meto en el agradable agua caliente. Oh ... me escuece, y no me lo esperaba, pero huele de maravilla. El escozor inicial no tarda en disminuir. Me tumbo boca arriba, cierro los ojos un instante y me relajo en la tranquilizadora calidez. Cuando los abro, esta mirandome fijamente.

- ?Por que no te banas conmigo? -me atrevo a preguntarle, aunque con voz ronca.

- Si, muevete hacia delante -me ordena.

Se quita los pantalones de pijama y se mete en la banera detras de mi. El agua sube de nivel cuando se sienta y tira de mi para que me apoye en su pecho. Coloca sus largas piernas encima de las mias, con las rodillas flexionadas y los tobillos a la misma altura que los mios, y me abre las piernas con los pies. Me quedo boquiabierta. Mete la nariz entre mi pelo e inhala profundamente.

- Que bien hueles, Anastasia.

Un temblor me recorre todo el cuerpo. Estoy desnuda en una banera con Christian Grey. Y el tambien esta desnudo. Si alguien me lo hubiera dicho ayer, cuando me desperte en la suite del hotel, no le habria creido.

Coge una botella de gel del estante junto a la banera y se echa un chorrito en la mano. Se frota las manos para hacer una ligera capa de espuma, me las coloca alrededor del cuello y empieza a extenderme el jabon por la nuca y los hombros, masajeandolos con fuerza con sus largos y fuertes dedos. Gimo. Me encanta sentir sus manos.

- ?Te gusta?

Casi puedo oir su sonrisa.

- Mmm.

Desciende hasta mis brazos, luego por debajo hasta las axilas, frotandome suavemente. Me alegro mucho de que Kate insistiera en que me depilara. Desliza las manos por mis pechos, y respiro hondo cuando sus dedos los rodean y empiezan a masajearlos suavemente, sin agarrarlos. Arqueo el cuerpo instintivamente y aprieto los pechos contra sus manos. Tengo los pezones sensibles, muy sensibles, sin duda por el poco delicado trato que recibieron anoche. No se entretiene demasiado en ellos. Desliza las manos hasta mi vientre. Se me acelera la respiracion y el corazon me late a toda prisa. Siento su ereccion contra mi trasero. Me excita que lo que le haga sentirse asi sea mi cuerpo. Claro ... no tu cabeza, se burla mi subconsciente. Aparto el inoportuno pensamiento.

Se detiene y coge una toallita mientras yo jadeo pegada a el, muerta de deseo. Apoyo las manos en sus muslos, firmes y musculosos. Echa mas gel en la toallita, se inclina y me frota entre las piernas. Contengo la respiracion. Sus dedos me estimulan habilmente desde dentro de la tela, una maravilla, y mis caderas empiezan a moverse a su ritmo, presionando contra su mano. A medida que las sensaciones se apoderan de mi, inclino la cabeza hacia atras con los ojos casi en blanco y la boca entreabierta. Gimo. Dentro de mi aumenta la presion, lenta e inexorablemente ... Madre mia.




Agradecimientos 1 | Agradecimientos 2 | Agradecimientos 3 | Agradecimientos 4 | Agradecimientos 5 | Agradecimientos 6 | Agradecimientos 7 | Agradecimientos 8 | El incumplimiento de cualquiera de las normas anteriores sera inmediatamente castigado, y el Amo determinara la naturaleza del castigo. | LIMITES INFRANQUEABLES 4 |

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