Agradecimientos 7

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Elliot se rie.

- Estoy llevando a Anastasia a su casa -dice Christian recalcando mi nombre completo-. ?Quieres que te recoja?

- Claro.

- Hasta ahora.

Christian cuelga y vuelve a sonar la musica.

- ?Por que te empenas en llamarme Anastasia?

- Porque es tu nombre.

- Prefiero Ana.

- ?De verdad?

Casi hemos llegado a mi casa. No hemos tardado mucho.

- Anastasia ... -me dice pensativo.

Lo miro con mala cara, pero no me hace caso.

- Lo que ha pasado en el ascensor ... no volvera a pasar. Bueno, a menos que sea premeditado -dice el.

Detiene el coche frente a mi casa. Me doy cuenta de pronto de que no me ha preguntado donde vivo. Ya lo sabe. Claro que sabe donde vivo, porque me envio los libros. ?Como no iba a saberlo un acosador que sabe rastrear la localizacion de un movil y que tiene un helicoptero?

?Por que no va a volver a besarme? Hago un gesto de disgusto al pensarlo. No lo entiendo. La verdad es que deberia apellidarse Enigmatico, no Grey. Sale del coche y lo rodea caminando con elegancia hasta mi puerta, que abre. Siempre es un perfecto caballero, excepto quiza en raros y preciosos momentos en los ascensores. Me ruborizo ??al recordar su boca pegada a la mia y se me pasa por la cabeza la idea de que yo no he podido tocarlo. Queria deslizar mis dedos por su pelo alborotado, pero no podia mover las manos. Me siento, en retrospectiva, frustrada.

- A mi me ha gustado lo que ha pasado en el ascensor -murmuro saliendo del coche.

No estoy segura de si oigo un jadeo ahogado, pero decido hacer caso omiso y subo los escalones de la entrada.

Kate y Elliot estan sentados a la mesa. Los libros de catorce mil dolares no siguen alli, afortunadamente. Tengo planes para ellos. Kate muestra una sonrisa ridicula y poco habitual en ella, y su melena despeinada le da un aire muy sexy. Christian me sigue hasta el comedor, y aunque Kate sonrie con cara de haberselo pasado en grande toda la noche, lo mira con desconfianza.

- Hola, Ana.

Se levanta para abrazarme y al momento se separa un poco y me mira de arriba abajo. Frunce el ceno y se gira hacia Christian.

- Buenos dias, Christian -le dice en tono ligeramente hostil.

- Senorita Kavanagh -le ??contesta en su envarado tono formal.

- Christian, se llama Kate -refunfuna Elliot.

- Kate.

Christian asiente con educacion y mira a Elliot, que se rie y se levanta para abrazarme el tambien.

- Hola, Ana.

Sonrie y sus ojos azules brillan. Me cae bien al instante. Es obvio que no tiene nada que ver con Christian, pero, claro, son hermanos adoptivos.

- Hola, Elliot.

Le sonrio y me doy cuenta de que estoy mordiendome el labio.

- Elliot, tenemos que irnos -dice Christian en tono suave.

- Claro.

Se gira hacia Kate, la abraza y le da un beso interminable.

Vaya ... meteos en una habitacion. Me miro los pies, incomoda. Levanto los ojos hacia Christian, que esta mirandome fijamente. Le sostengo la mirada. ?Por que no me besas asi? Elliot sigue besando a Kate, la empuja hacia atras y la hace doblarse de forma tan teatral que el pelo casi le toca el suelo.

- Nos vemos luego, nena -le dice sonriente.

Kate se derrite. Nunca antes la habia visto derritiendose asi. Me vienen a la cabeza las palabras hermosa y complaciente. Kate, complaciente. Elliot debe de ser buenisimo. Christian resopla y me mira con expresion impenetrable, aunque quiza le divierte un poco la situacion. Me coge un mechon de pelo que se me ha salido de la coleta y me lo coloca detras de la oreja. Se me corta la respiracion e inclino la cabeza hacia sus dedos. Sus ojos se suavizan y me pasa el pulgar por el labio inferior. La sangre me quema las venas. Y al instante retira la mano.

- Nos vemos luego, nena -murmura.

No puedo evitar reirme, porque la frase no va con el. Pero aunque se que esta burlandose, aquellas palabras se quedan clavadas dentro de mi.

- Pasare a buscarte a las ocho.

Se da media vuelta, abre la puerta de la calle y sale al porche. Elliot lo sigue hasta el coche, pero se vuelve y le lanza otro beso a Kate. Siento una inesperada punzada de celos.

- ?Por fin? -me pregunta Kate con evidente curiosidad mientras los observamos subir al coche y alejarse.

- No -contesto bruscamente, con la esperanza de que eso impida que siga preguntandome.

Entramos en casa.

- Pero es evidente que tu si -le digo.

No puedo disimular la envidia. Kate siempre se las arregla para cazar hombres. Es irresistible, guapa, sexy, divertida, atrevida ... Todo lo contrario que yo. Pero la sonrisa con la que me contesta es contagiosa.

- Y he quedado con el esta noche.

Aplaude y da saltitos como una nina pequena. No puede reprimir su entusiasmo y su alegria, y yo no puedo evitar alegrarme por ella. Sera interesante ver a Kate contenta.

- Esta noche Christian va a llevarme a Seattle.

- ?A Seattle?

- Si.

- ?Y quiza alli ...?

- Eso espero.

- Entonces te gusta, ?no?

- Si.

- ?Te gusta lo suficiente para ...?

- Si.

Alza las cejas.

- Uau. Por fin Ana Steele se enamora de un hombre, y es Christian Grey, el guapo y sexy multimillonario.

- Claro, claro, es solo por el dinero.

Sonrio hasta que al final nos da un ataque de risa a las dos.

- ?Esa blusa es nueva? -me pregunta.

Le cuento los poco excitantes detalles de mi noche.

- ?Te ha besado ya? -me pregunta mientras prepara un cafe.

Me ruborizo.

- Una vez.

- ?Una vez! -exclama.

Asiento bastante avergonzada.

- Es muy reservado.

Kate frunce el ceno.

- Que raro.

- No creo que la palabra sea raro, la verdad.

- Tenemos que asegurarnos de que esta noche estes irresistible -me dice muy decidida.

Oh, no ... Ya veo que va a ser un tiempo perdido, humillante y doloroso.

- Tengo que estar en el trabajo dentro de una hora.

- Me bastara con ese ratito. Vamos.

Kate me coge de la mano y me lleva a su habitacion.

Aunque en Clayton's tenemos trabajo, las horas pasan muy lentas. Como estamos en plena temporada de verano, tengo que pasar dos horas reponiendo las estanterias despues de haber cerrado la tienda. Es un trabajo mecanico que me deja tiempo para pensar. La verdad es que en todo el dia no he podido hacerlo.

Siguiendo los incansables y francamente fastidiosos consejos de Kate, me he depilado las piernas, las axilas y las cejas, asi que tengo toda la piel irritada. Ha sido una experiencia muy desagradable, pero Kate me asegura que es lo que los hombres esperan en estas circunstancias. ?Que mas esperara Christian? Tengo que convencer a Kate de que quiero hacerlo. Por alguna extrana razon no se fia de el, quiza porque es tan estirado y formal. Afirma que no sabria decir por que, pero le he prometido que le mandaria un mensaje en cuanto llegara a Seattle. No le he dicho nada del helicoptero para que no le diera un pasmo.

Tambien esta el tema de Jose. Tengo tres mensajes y siete llamadas perdidas suyas en el movil. Tambien ha llamado a casa dos veces. Kate no ha querido concretarle donde estaba, asi que sabra que esta cubriendome, porque Kate siempre es muy franca. Pero he decidido dejarle sufrir un poco. Todavia estoy enfadada con el.

Christian comento algo sobre unos papeles, y no se si estaba de broma o si voy a tener que firmar algo. Me desespera tener que andar conjeturando todo el tiempo. Y para colmo de desdichas, estoy muy nerviosa. Hoy es el gran dia. ?Estoy preparada por fin? La diosa que llevo dentro me observa golpeando impaciente el suelo con un pie. Hace anos que esta preparada, y esta preparada para cualquier cosa con Christian Grey, aunque todavia no entiendo que ve en mi ... la timorata Ana Steele ... No tiene sentido.

Es puntual, por supuesto, y cuando salgo de Clayton's esta esperandome, apoyado en la parte de atras del coche. Se incorpora para abrirme la puerta y me sonrie cordialmente.

- Buenas tardes, senorita Steele -me dice.

- Senor Grey.

Inclino la cabeza educadamente y entro en el asiento trasero del coche. Taylor esta sentado al volante.

- Hola, Taylor -le digo.

- Buenas tardes, senorita Steele -me contesta en tono educado y profesional.

Christian entra por la otra puerta y me aprieta la mano suavemente. Un escalofrio me recorre todo el cuerpo.

- ?Como ha ido el trabajo? -me pregunta.

- Interminable -le contesto con voz ronca, demasiado baja y llena de deseo.

- Si, a mi tambien se me ha hecho muy largo.

- ?Que has hecho? -logro preguntarle.

- He ido de excursion con Elliot.

Me golpea los nudillos con el pulgar una y otra vez. El corazon deja de latirme y mi respiracion se acelera. ?Como es posible que me afecte tanto? Solo esta tocando una pequena parte de mi cuerpo, y ya se me han disparado las hormonas.

El helipuerto esta cerca, asi que, antes de que me de cuenta, ya hemos llegado. Me pregunto donde estara el legendario helicoptero. Estamos en una zona de la ciudad llena de edificios, y hasta yo se que los helicopteros necesitan espacio para despegar y aterrizar. Taylor aparca, sale y me abre la puerta. Al momento Christian esta a mi lado y vuelve a cogerme de la mano.

- ?Preparada? -me pregunta.

Asiento. Quisiera decirle: Para todo, pero estoy demasiado nerviosa para articular palabra.

- Taylor.

Hace un gesto al chofer, entramos en el edificio y nos dirigimos hacia los ascensores. ?Un ascensor! El recuerdo del beso de la manana vuelve a obsesionarme. No he pensado en otra cosa en todo el dia. En Clayton's no podia quitarmelo de la cabeza. El senor Clayton ha tenido que gritarme dos veces para que volviera a la Tierra. Decir que he estado distraida seria quedarse muy corto. Christian me mira con una ligera sonrisa en los labios. ?Aja! Tambien el esta pensando en lo mismo.

- Son solo tres plantas -me dice con ojos divertidos.

Tiene telepatia, seguro. Es espeluznante.

Intento mantener el rostro impasible cuando entramos en el ascensor. Las puertas se cierran y ahi esta la extrana atraccion electrica, crepitando entre nosotros, apoderandose de mi. Cierro los ojos en un vano intento de pasarla por alto. Me aprieta la mano con fuerza, y cinco segundos despues las puertas se abren en la terraza del edificio. Y ahi esta, un helicoptero blanco con las palabras GREY ENTERPRISES HOLDINGS, INC. en color azul y el logotipo de la empresa a un lado. Seguro que esto es despilfarrar los recursos de la empresa.

Me lleva a un pequeno despacho en el que un hombre mayor esta sentado a una mesa.

- Aqui tiene su plan de vuelo, senor Grey. Lo hemos revisado todo. Esta listo, esperandole, senor. Puede despegar cuando quiera.

- Gracias, Joe -le contesta Christian con una calida sonrisa.

Vaya, alguien que merece que Christian lo trate con educacion. Quiza no trabaja para el. Observo al anciano asombrada.

- Vamos -me dice Christian.

Y nos dirigimos al helicoptero. De cerca es mucho mas grande de lo que pensaba. Suponia que seria un modelo pequeno, para dos personas, pero tiene como minimo siete asientos. Christian abre la puerta y me senala un asiento de los de delante.

- Sientate. Y no toques nada -me ordena subiendo detras de mi.

Cierra de un portazo. Me alegro de que toda la zona alrededor este iluminada, porque de lo contrario apenas veria nada en la cabina. Me acomodo en el asiento que me ha indicado y el se inclina hacia mi para atarme el cinturon de seguridad. Es un arnes de cuatro bandas, todas ellas unidas en una hebilla central. Aprieta tanto las dos bandas superiores que apenas puedo moverme. Esta pegado a mi, muy concentrado en lo que hace. Si pudiera inclinarme un poco hacia delante, hundiria la nariz entre su pelo. Huele a limpio, a fresco, a gloria, pero estoy firmemente atada al asiento y no puedo moverme. Levanta la mirada hacia mi y sonrie, como si le divirtiera esa broma que solo el entiende. Le brillan los ojos. Esta tentadoramente cerca. Contengo la respiracion mientras me aprieta una de las bandas superiores.

- Estas segura. No puedes escaparte -me susurra-. Respira, Anastasia -anade en tono dulce.

Se incorpora, me acaricia la mejilla y me pasa sus largos dedos por debajo de la mandibula, que sujeta con el pulgar y el indice. Se inclina hacia delante y me da un rapido y casto beso. Me quedo impactada, revolviendome por dentro ante el excitante e inesperado contacto de sus labios.

- Me gusta este arnes -me susurra.

?Que?

Se acomoda a mi lado, se ata a su asiento y empieza un largo protocolo de comprobar indicadores, mover palancas y pulsar botones del alucinante despliegue de esferas, luces y mandos. En varias esferas parpadean lucecitas, y todo el cuadro de mandos esta iluminado.

- Ponte los cascos -me dice senalando unos auriculares frente a mi.

Me los pongo y el rotor empieza a girar. Es ensordecedor. Se pone tambien el los auriculares y sigue moviendo palancas.

- Estoy haciendo todas las comprobaciones previas al vuelo.

Oigo la incorporea voz de Christian por los auriculares. Me giro y le sonrio.

- ?Sabes lo que haces? -le pregunto.

Se gira y me sonrie.

- He sido piloto cuatro anos, Anastasia. Estas a salvo conmigo -me dice sonriendome de oreja a oreja-. Bueno, mientras estemos volando -anade guinandome un ojo.

?Christian me ha guinado un ojo!

- ?Lista?

Asiento con los ojos muy abiertos.

- De acuerdo, torre de control. Aeropuerto de Portland, aqui Charlie Tango Golf-Golf Echo Hotel, listo para despegar. Espero confirmacion, cambio.

- Charlie Tango, adelante. Aqui aeropuerto de Portland, avance por uno-cuatro-mil, direccion cero-uno-cero, cambio.

- Recibido, torre, aqui Charlie Tango. Cambio y corto. En marcha -anade dirigiendose a mi.

El helicoptero se eleva por los aires lenta y suavemente.

Portland desaparece ante nosotros mientras nos introducimos en el espacio aereo, aunque mi estomago se queda anclado en Oregon. ?Uau! Las luces van reduciendose hasta convertirse en un ligero parpadeo a nuestros pies. Es como mirar al exterior desde una pecera. Una vez en lo alto, la verdad es que no se ve nada. Esta todo muy oscuro. Ni siquiera la luna ilumina un poco nuestro trayecto. ?Como puede ver por donde vamos?

- Inquietante, ?verdad? -me dice Christian por los auriculares.

- ?Como sabes que vas en la direccion correcta?

- Aqui -me contesta senalando con su largo dedo un indicador con una brujula electronica-. Es un Eurocopter EC135. Uno de los mas seguros. Esta equipado para volar de noche. -Me Mira y sonrie-. En mi edificio hay un helipuerto. Alli nos dirigimos.

Pues claro que en su edificio hay un helipuerto. Me siento totalmente fuera de lugar. Las luces del panel de control le iluminan ligeramente la cara. Esta muy concentrado y no deja de controlar las diversas esferas situadas frente a el. Observo sus rasgos con todo detalle. Tiene un perfil muy bonito, la nariz recta y la mandibula cuadrada. Me gustaria deslizar la lengua por su mandibula. No se ha afeitado, y su barba de dos dias hace la perspectiva doblemente tentadora. Mmm ... Me gustaria sentir su aspereza bajo mi lengua y mis dedos, contra mi cara.

- Cuando vuelas de noche, no ves nada. Tienes que confiar en los aparatos -dice interrumpiendo mi fantasia erotica.

- ?Cuanto durara el vuelo? -consigo decir, casi sin aliento.

No estaba pensando en sexo, para nada.

- Menos de una hora ... Tenemos el viento a favor.

En Seattle en menos de una hora ... No esta nada mal. Claro, estamos volando.

Queda menos de una hora para que lo descubra todo. Siento todos los musculos de la barriga contraidos. Tengo un grave problema con las mariposas. Se me reproducen en el estomago. ?Que me tendra preparado?

- ?Estas bien, Anastasia?

- Si.

Le contesto con la maxima brevedad porque los nervios me oprimen.

Creo que sonrie, pero es dificil asegurarlo en la oscuridad. Christian acciona otro boton.

- Aeropuerto de Portland, aqui Charlie Tango, en uno-cuatro-mil, cambio.

Intercambia informacion con el control de trafico aereo. Me suena todo muy profesional. Creo que estamos pasando del espacio aereo de Portland al del aeropuerto de Seattle.

- Entendido, Seattle, preparado, cambio y corto.

Senala un puntito de luz en la distancia y dice:

- Mira. Aquello es Seattle.

- ?Siempre impresionas asi a las mujeres? ? Ven a dar una vuelta en mi helicoptero? -le pregunto realmente interesada.

- Nunca he subido a una mujer al helicoptero, Anastasia. Tambien esto es una novedad -me contesta en tono tranquilo, aunque serio.

Vaya, no me esperaba esta respuesta. ?Tambien una novedad? Ah, ?se referira a lo de dormir con una mujer?

- ?Estas impresionada?

- Me siento sobrecogida, Christian.

Sonrie.

- ?Sobrecogida?

Por un instante vuelve a tener su edad.

Asiento.

- Lo haces todo ... tan bien.

- Gracias, senorita Steele -me dice educadamente.

Creo que le ha gustado mi comentario, pero no estoy segura.

Durante un rato atravesamos la oscura noche en silencio. El punto de luz de Seattle es cada vez mayor.

- Torre de Seattle a Charlie Tango. Plan de vuelo al Escala en orden. Adelante, por favor. Preparado. Cambio.

- Aqui Charlie Tango, entendido, Seattle. Preparado, cambio y corto.

- Esta claro que te divierte -murmuro.

- ?El que?

Me mira. A la tenue luz de los instrumentos parece burlon.

- Volar -le contesto.

- Exige control y concentracion ... ?como no iba a encantarme? Aunque lo que mas me gusta es planear.

- ?Planear?

- Si. Vuelo sin motor, para que me entiendas. Planeadores y helicopteros. Piloto las dos cosas.

- Vaya.

Aficiones caras. Recuerdo que me lo dijo en la entrevista. A mi me gusta leer, y de vez en cuando voy al cine. Nada que ver.

- Charlie Tango, adelante, por favor, cambio.

La voz incorporea del control de trafico aereo interrumpe mis fantasias. Christian contesta en tono seguro de si mismo.

Seattle esta cada vez mas cerca. Ahora estamos a las afueras. ?Uau! Es absolutamente impresionante. Seattle de noche, desde el cielo ...

- Es bonito, ?verdad? -me pregunta Christian en un murmullo.

Asiento entusiasmada. Parece de otro mundo, irreal, y siento como si estuviera en un estudio de cine gigante, quiza de la pelicula favorita de Jose, Blade Runner. El recuerdo de Jose intentando besarme me incomoda. Empiezo a sentirme un poco cruel por no haber contestado a sus llamadas. Seguro que puede esperar hasta manana.

- Llegaremos en unos minutos -murmura Christian.

Y de repente siento que me zumban los oidos, que se me dispara el corazon y que la adrenalina me recorre el cuerpo. Empieza a hablar de nuevo con el control de trafico aereo, pero ya no lo escucho. Creo que voy a desmayarme. Mi destino esta en sus manos.

Volamos entre edificios, y frente a nosotros veo un rascacielos con un helipuerto en la azotea. En ella esta pintada en color azul la palabra ESCALA. Esta cada vez mas cerca, se va haciendo cada vez mas grande ... como mi ansiedad. Espero que no se de cuenta. No quiero decepcionarlo. Ojala hubiera hecho caso a Kate y me hubiera puesto uno de sus vestidos, pero me gustan mis vaqueros negros, y llevo una camisa verde y una chaqueta negra de Kate. Voy bastante elegante. Me agarro al extremo de mi asiento cada vez con mas fuerza. Tu puedes, tu puedes, me repito como un mantra mientras nos acercamos al rascacielos.

El helicoptero reduce la velocidad y se queda suspendido en el aire. Christian aterriza en la pista de la azotea del edificio. Tengo un nudo en el estomago. No sabria decir si son nervios por lo que va a suceder, o alivio por haber llegado vivos, o miedo a que la cosa no vaya bien. Apaga el motor, y el movimiento y el ruido del rotor van disminuyendo hasta que lo unico que oigo es el sonido de mi respiracion entrecortada. Christian se quita los auriculares y se inclina para quitarme los mios.

- Hemos llegado -me dice en voz baja.

Su mirada es intensa, la mitad en la oscuridad y la otra mitad iluminada por las luces blancas de aterrizaje. Una metafora muy adecuada para Christian: el caballero oscuro y el caballero blanco. Parece tenso. Aprieta la mandibula y entrecierra los ojos. Se desabrocha el cinturon de seguridad y se inclina para desabrocharme el mio. Su cara esta a centimetros de la mia.

- No tienes que hacer nada que no quieras hacer. Lo sabes, ?verdad?

Su tono es muy serio, incluso angustiado, y sus ojos, ardientes. Me pilla por sorpresa.

- Nunca haria nada que no quisiera hacer, Christian.

Y mientras lo digo, siento que no estoy del todo convencida, porque en estos momentos seguramente haria cualquier cosa por el hombre que esta sentado a mi lado. Pero mis palabras funcionan y Christian se calma.

Me mira un instante con cautela y luego, pese a ser tan alto, se mueve con elegancia hasta la puerta del helicoptero y la abre. Salta, me espera y me coge de la mano para ayudarme a bajar a la pista. En la azotea del edificio hace mucho viento y me pone nerviosa el hecho de estar en un espacio abierto a unos treinta pisos de altura. Christian me pasa el brazo por la cintura y tira de mi.

- Vamos -me grita por encima del ruido del viento.

Me arrastra hasta un ascensor, teclea un numero en un panel, y la puerta se abre. En el ascensor, completamene revestido de espejos, hace calor. Puedo ver a Christian hasta el infinito mire hacia donde mire, y lo bonito es que tambien me tiene cogida hasta el infinito. Teclea otro codigo, las puertas se cierran y el ascensor empieza a bajar.

Al momento estamos en un vestibulo totalmente blanco. En medio hay una mesa redonda de madera oscura con un enorme ramo de flores blancas. Las paredes estan llenas de cuadros. Abre una puerta doble, y el blanco se prolonga por un amplio pasillo que nos lleva hasta la entrada de una habitacion inmensa. Es el salon principal, de techos altisimos. Calificarlo de enorme seria quedarse muy corto. La pared del fondo es de cristal y da a un balcon con magnificas vistas a la ciudad.

A la derecha hay un imponente sofa en forma de U en el que podrian sentarse comodamente diez personas. Frente a el, una chimenea ultramoderna de acero inoxidable ... o a saber, quiza sea de platino. El fuego encendido llamea suavemente. A la izquierda, junto a la entrada, esta la zona de la cocina. Toda blanca, con la encimera de madera oscura y una barra en la que pueden sentarse seis personas.

Junto a la zona de la cocina, frente a la pared de cristal, hay una mesa de comedor rodeada de dieciseis sillas. Y en el rincon hay un enorme piano negro y resplandeciente. Claro ... seguramente tambien toca el piano. En todas las paredes hay cuadros de todo tipo y tamano. En realidad, el apartamento parece mas una galeria que una vivienda.

- ?Me das la chaqueta? -me pregunta Christian.

Niego con la cabeza. He cogido frio en la pista del helicoptero.

- ?Quieres tomar una copa? -me pregunta.

Parpadeo. ?Despues de lo que paso ayer? ?Esta de broma o que? Por un segundo pienso en pedirle un margarita, pero no me atrevo.

- Yo tomare una copa de vino blanco. ?Quieres tu otra?

- Si, gracias -murmuro.

Me siento incomoda en este enorme salon. Me acerco a la pared de cristal y me doy cuenta de que la parte inferior del panel se abre al balcon en forma de acordeon. Abajo se ve Seattle, iluminada y animada. Retrocedo hacia la zona de la cocina -tardo unos segundos, porque esta muy lejos de la pared de cristal-, donde Christian esta abriendo una botella de vino. Se ha quitado la chaqueta.

- ?Te parece bien un Pouilly Fume?

- No tengo ni idea de vinos, Christian. Estoy segura de que sera perfecto.

Hablo en voz baja y entrecortada. El corazon me late muy deprisa. Quiero salir corriendo. Esto es lujo de verdad, de una riqueza exagerada, tipo Bill Gates. ?Que estoy haciendo aqui? Sabes muy bien lo que estas haciendo aqui, se burla mi subconsciente. Si, quiero irme a la cama con Christian Grey.

- Toma -me dice tendiendome una copa de vino.

Hasta las copas son lujosas, de cristal grueso y muy modernas. Doy un sorbo. El vino es ligero, fresco y delicioso.

- Estas muy callada y ni siquiera te has puesto roja. La verdad es que creo que nunca te habia visto tan palida, Anastasia -murmura-. ?Tienes hambre?

Niego con la cabeza. No de comida.

- Que casa tan grande.

- ?Grande?

- Grande.

- Es grande -admite con una mirada divertida.

Doy otro sorbo de vino.

- ?Sabes tocar? -le pregunto senalando el piano.

- Si.

- ?Bien?

- Si.

- Claro, como no. ?Hay algo que no hagas bien?

- Si ... un par o tres de cosas.

Da un sorbo de vino sin quitarme los ojos de encima. Siento que su mirada me sigue cuando me giro y observo el inmenso salon. Pero no deberia llamarlo sala. No es un salon, sino una declaracion de principios.

- ?Quieres sentarte?

Asiento con la cabeza. Me coge de la mano y me lleva al gran sofa de color crema. Mientras me siento, me asalta la idea de que parezco Tess Durbeyfield observando la nueva casa del notario Alec d'Urberville. La idea me hace sonreir.

- ?Que te parece tan divertido?

Esta sentado a mi lado, mirandome. Ha apoyado el codo derecho en el respaldo del sofa, con la mano bajo la barbilla.

- ?Por que me regalaste precisamente Tess, la de los d'Urberville? -le pregunto.

Christian me mira fijamente un momento. Creo que le ha sorprendido mi pregunta.

- Bueno, me dijiste que te gustaba Thomas Hardy.

- ?Solo por eso?

Hasta yo soy consciente de que mi voz suena decepcionada. Aprieta los labios.

- Me parecio apropiado. Yo podria empujarte a algun ideal imposible, como Angel Clare, o corromperte del todo, como Alec d'Urberville -murmura.




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