Agradecimientos 6

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- Eres muy partidario de la disciplina -le digo entre dientes.

- Oh, Anastasia, no sabes cuanto.

Cierra un poco los ojos y se rie perversamente. Me deja desarmada. De repente estoy confundida y enfadada, y al momento estoy contemplando su preciosa sonrisa. Uau ... Estoy embelesada, porque no suele sonreir. Casi olvido lo que esta diciendome.

- Voy a ducharme. Si no prefieres ducharte tu primero ...

Ladea la cabeza, todavia sonriendo. El corazon me late a toda prisa, y el bulbo raquideo se niega a hacer las conexiones oportunas para que respire. Su sonrisa se hace mas amplia. Se acerca a mi, se inclina y me pasa el pulgar por la mejilla y por el labio inferior.

- Respira, Anastasia -me susurra. Y luego se incorpora y se aparta-. En quince minutos traeran el desayuno. Tienes que estar muerta de hambre.

Se mete en el cuarto de bano y cierra la puerta.

Suelto el aire que he estado reteniendo. ?Por que es tan alucinantemente atractivo? Ahora mismo me meteria en la ducha con el. Nunca habia sentido algo asi por nadie. Se me han disparado las hormonas. Me arde la piel por donde ha pasado su dedo, en la mejilla y el labio. Una incomoda y dolorosa sensacion me hace retorcerme. No entiendo esta reaccion. Mmm ... Deseo. Es deseo. Asi se siente el deseo.

Me tumbo sobre las suaves almohadas de plumas. Si fueras mia ... Ay, ?que estaria dispuesta a hacer para ser suya? Es el unico hombre que ha conseguido que sienta la sangre recorriendo mis venas. Pero tambien me pone de los nervios. Es dificil, complejo y poco claro. De pronto me rechaza, mas tarde me manda libros que valen catorce mil dolares, y despues me sigue la pista como un acosador. Y pese a todo, he pasado la noche en la suite de su hotel y me siento segura. Protegida. Le preocupo lo suficiente para que venga a rescatarme de algo que equivocadamente creyo que era peligroso. Para nada es un caballero oscuro. Es un caballero blanco con armadura brillante, resplandeciente. Un heroe romantico. Sir Gawain o sir Lancelot.

Salgo de su cama y busco freneticamente mis vaqueros. Se abre la puerta del cuarto de bano y aparece el, mojado y resplandeciente por la ducha, todavia sin afeitar, con una toalla alrededor de la cintura, y ahi estoy yo ... en bragas, mirandolo boquiabierta y sintiendome muy incomoda. Le sorprende verme levantada.

- Si estas buscando tus vaqueros, los he mandado a la lavanderia -me dice con una mirada impenetrable-. Estaban salpicados de vomito.

- Ah.

Me pongo roja. ?Por que demonios tiene siempre que pillarme descolocada?

- He mandado a Taylor a comprar otros y unas zapatillas de deporte. Estan en esa bolsa.

Ropa limpia. Un plus inesperado.

- Bueno ... Voy a ducharme -musito-. Gracias.

?Que otra cosa puedo decir? Cojo la bolsa y entro corriendo en el cuarto de bano para alejarme de la perturbadora proximidad de Christian desnudo. El Davidde Miguel Angel no tiene nada que hacer a su lado.

El cuarto de bano esta lleno de vapor. Me quito la ropa y me meto rapidamente en la ducha, impaciente por sentir el chorro de agua limpia sobre mi cuerpo. Levanto la cara hacia el anhelado torrente. Deseo a Christian Grey. Lo deseo desesperadamente. Es sencillo. Por primera vez en mi vida quiero irme a la cama con un hombre. Quiero sentir sus manos y su boca en mi cuerpo.

Ha dicho que le gusta que sus mujeres esten conscientes. Entonces seguramente si se acuesta con mujeres. Pero no ha intentado besarme, como Paul y Jose. No lo entiendo. ?Me desea? No quiso besarme la semana pasada. ?Le resulto repulsiva? Pero estoy aqui, y me ha traido el. No entiendo a que juega. ?Que piensa? Has dormido en su cama toda la noche y no te ha tocado, Ana. Saca tus conclusiones. Mi subconsciente asoma su fea e insidiosa cara. No le hago caso.

El agua caliente me relaja. Mmm...Podria quedarme debajo del chorro, en este cuarto de bano, para siempre. Cojo el gel, que huele a Christian. Es un olor exquisito. Me froto todo el cuerpo imaginandome que es el quien lo hace, que el me frota este gel que huele de maravilla por el cuerpo, por los pechos, por la barriga y entre los muslos con sus manos de largos dedos. Madre mia. Se me dispara el corazon. Es una sensacion muy ... muy placentera.

Llama a la puerta y doy un respingo.

- Ha llegado el desayuno.

- Va ... Vale -tartamudeo arrancandome cruelmente de mi ensonacion erotica.

Salgo de la ducha y cojo dos toallas. Con una me envuelvo el pelo al mas puro estilo Carmen Miranda, y con la otra me seco a toda prisa obviando la placentera sensacion de la toalla frotando mi piel hipersensible.

Abro la bolsa. Taylor me ha comprado no solo unos vaqueros y unas Converse, sino tambien una camisa azul cielo, calcetines y ropa interior. Madre mia. Sujetador y bragas limpios ... Aunque describirlos de manera tan mundana y utilitaria no les hace justicia. Es lenceria de lujo europea, de diseno exquisito. Encaje y seda azul celeste. Uau. Me quedo impresionada y algo intimidada. Y ademas es exactamente de mi talla. Pues claro. Me ruborizo ??pensando en el rapado en una tienda de lenceria comprandome estas prendas. Me pregunto a que otras cosas se dedica en sus horas de trabajo.

Me visto rapidamente. El resto de la ropa tambien me queda perfecta. Me seco el pelo con la toalla e intento desesperadamente controlarlo, pero, como siempre, se niega a colaborar. Mi unica opcion es hacerme una coleta, pero no tengo goma. Debo de tener una en el bolso, pero vete a saber donde esta. Respiro profundamente. Ha llegado el momento de enfrentarse al senor Turbador.

Me alivia encontrar la habitacion vacia. Busco rapidamente mi bolso, pero no esta por aqui. Vuelvo a respirar hondo y voy a la sala de estar de la suite. Es enorme. Hay una lujosa zona para sentarse, llena de sofas y blandos cojines, una sofisticada mesita con una pila de grandes libros ilustrados, una zona de estudio con el ultimo modelo de iMac y una enorme television de plasma en la pared. Christian esta sentado a la mesa del comedor, al otro extremo de la sala, leyendo el periodico. La estancia es mas o menos del tamano de una cancha de tenis. No es que juegue al tenis, pero he ido a ver jugar a Kate varias veces. ?Kate!

- Mierda, Kate -digo con voz ronca.

Christian alza los ojos hacia mi.

- Sabe que estas aqui y que sigues viva. Le he mandado un mensaje a Elliot -me dice con cierta sorna.

Oh, no. Recuerdo su ardiente baile de ayer, sacando partido a todos sus movimientos exclusivos para seducir al hermano de Christian Grey, nada menos. ?Que va a pensar de que este aqui? Nunca he pasado una noche fuera de casa. Esta todavia con Elliot. Solo ha hecho algo asi dos veces, y las dos me ha tocado aguantar el espantoso pijama rosa durante una semana cuando cortaron. Va a pensar que tambien yo me he enrollado con Christian.

Christian me mira impaciente. Lleva una camisa blanca de lino con el cuello y los punos desabrochados.

- Sientate -me ordena, senalando hacia la mesa.

Cruzo la sala y me siento frente a el, como me ha indicado. La mesa esta llena de comida.

- No sabia lo que te gusta, asi que he pedido un poco de todo.

Me dedica una media sonrisa a modo de disculpa.

- Eres un despilfarrador -murmuro apabullada por la cantidad de platos, aunque tengo hambre.

- Lo soy -dice en tono culpable.

Opto por tortitas, sirope de arce, huevos revueltos y beicon. Christian intenta ocultar una sonrisa mientras vuelve la mirada a su tortilla. La comida esta deliciosa.

- ?Te? -me pregunta.

- Si, por favor.

Me tiende una pequena tetera llena de agua caliente, y en el platillo hay una bolsita de Twinings English Breakfast. Vaya, se acuerda del te que me gusta.

- Tienes el pelo muy mojado -me regana.

- No he encontrado el secador -susurro incomoda.

No lo he buscado.

Christian aprieta los labios, pero no dice nada.

- Gracias por la ropa.

- Es un placer, Anastasia. Este color te sienta muy bien.

Me ruborizo ??y me miro fijamente los dedos.

- ?Sabes? Deberias aprender a encajar los piropos -me dice en tono fustigador.

- Deberia darte algo de dinero por la ropa.

Me mira como si estuviera ofendiendolo. Sigo hablando.

- Ya me has regalado los libros, que no puedo aceptar, por supuesto. Pero la ropa ... Por favor, dejame que te la pague -le digo intentando convencerlo con una sonrisa.

- Anastasia, puedo permitirmelo, creeme.

- No se trata de eso. ?Por que tendrias que comprarme esta ropa?

- Porque puedo.

Sus ojos despiden un destello malicioso.

- El hecho de que puedas no implica que debas -le respondo tranquilamente.

Me mira alzando una ceja, con ojos brillantes, y de repente me da la sensacion de que estamos hablando de otra cosa, pero no se de que. Y eso me recuerda ...

- ?Por que me mandaste los libros, Christian? -le pregunto en tono suave.

Deja los cubiertos y me mira fijamente, con una insondable emocion ardiendo en sus ojos. Maldita sea ... Se me seca la boca.

- Bueno, cuando casi te atropello el ciclista ... y yo te sujetaba entre mis brazos y me mirabas diciendome: Besame, besame, Christian ... -Se calla un instante y se encoge de hombros-. Bueno, crei que te debia una disculpa y una advertencia. -Se Pasa una mano por el pelo-. Anastasia, no soy un hombre de flores y corazones. No me interesan las historias de amor. Mis gustos son muy peculiares. Deberias mantenerte alejada de mi. -Cierra Los ojos, como si se negara a aceptarlo-. Pero hay algo en ti que me impide apartarme. Supongo que ya lo habias imaginado.

De repente ya no siento hambre. ?No puede apartarse de mi!

- Pues no te apartes -susurro.

Se queda boquiabierto y con los ojos como platos.

- No sabes lo que dices.

- Pues explicamelo.

Nos miramos fijamente. Ninguno de los dos toca la comida.

- Entonces si que vas con mujeres ... -le digo.

Sus ojos brillan divertidos.

- Si, Anastasia, voy con mujeres.

Hace una pausa para que asimile la informacion y de nuevo me ruborizo. Se ha vuelto a romper el filtro que separa mi cerebro de la boca. No puedo creerme que haya dicho algo asi en voz alta.

- ?Que planes tienes para los proximos dias? -me pregunta en tono suave.

- Hoy trabajo, a partir del mediodia. ?Que hora es? -exclamo asustada.

- Poco mas de las diez. Tienes tiempo de sobra. ?Y manana?

Ha colocado los codos sobre la mesa y apoya la barbilla en sus largos y finos dedos.

- Kate y yo vamos a empezar a empaquetar. Nos mudamos a Seattle el proximo fin de semana, y yo trabajo en Clayton's toda esta semana.

- ?Ya teneis casa en Seattle?

- Si.

- ?Donde?

- No recuerdo la direccion. En el distrito de Pike Market.

- No esta lejos de mi casa -dice sonriendo-. ?Y en que vas a trabajar en Seattle?

?Donde quiere ir a parar con todas estas preguntas? El santo inquisidor Christian Grey es casi tan pesado como la santa inquisidora Katherine Kavanagh.

- He mandado solicitudes a varios sitios para hacer practicas. Aun tienen que responderme.

- ?Y a mi empresa, como te comente?

Me ruborizo ??... Pues claro que no.

- Bueno ... no.

- ?Que tiene de malo mi empresa?

- ?Tu empresa o tu compania? -le pregunto con una risa maliciosa.

- ?Esta riendose de mi, senorita Steele?

Ladea la cabeza y creo que parece divertido, pero es dificil saberlo. Me ruborizo ??y desvio la mirada hacia mi desayuno. No puedo mirarlo a los ojos cuando habla en ese tono.

- Me gustaria morder ese labio -susurra turbadoramente.

No soy consciente de que estoy mordiendome el labio inferior. Tras un leve respingo, me quedo boquiabierta. Es lo mas sexy que me han dicho nunca. El corazon me late a toda velocidad y creo que estoy jadeando. Dios mio, estoy temblando, totalmente perdida, y ni siquiera me ha tocado. Me remuevo en la silla y busco su impenetrable mirada.

- ?Por que no lo haces? -le desafio en voz baja.

- Porque no voy a tocarte, Anastasia ... no hasta que tenga tu consentimiento por escrito -me dice esbozando una ligera sonrisa.

?Que?

- ?Que quieres decir?

- Exactamente lo que he dicho.

Suspira y mueve la cabeza, divertido pero tambien impaciente.

- Tengo que mostrartelo, Anastasia. ?A que hora sales del trabajo esta tarde?

- A las ocho.

- Bien, podriamos ir a cenar a mi casa de Seattle esta noche o el sabado que viene, y te lo explicaria. Tu decides.

- ?Por que no puedes decirmelo ahora?

- Porque estoy disfrutando de mi desayuno y de tu compania. Cuando lo sepas, seguramente no querras volver a verme.

?Que significa todo esto? ?Trafica con ninos de algun recondito rincon del mundo para prostituirlos? ?Forma parte de alguna peligrosa banda criminal mafiosa? Eso explicaria por que es tan rico. ?Es profundamente religioso? ?Es impotente? Seguro que no ... Podria demostrarmelo ahora mismo. Me incomodo pensando en todas las posibilidades. Esto no me lleva a ninguna parte. Me gustaria resolver el enigma de Christian Grey cuanto antes. Si eso implica que su secreto es tan grave que no voy a querer volver a saber nada de el, entonces, la verdad, sera todo un alivio. ?No te enganes !, me grita mi subconsciente. Tendra que ser algo muy malo para que salgas corriendo.

- Esta noche.

Levanta una ceja.

- Como Eva, quieres probar cuanto antes el fruto del arbol de la ciencia.

Suelta una risa maliciosa.

- ?Esta riendose de mi, senor Grey? -le pregunto en tono suave.

Pedante gilipollas.

Me mira entornando los ojos y saca su BlackBerry. Pulsa un numero.

- Taylor, voy a necesitar el Charlie Tango.

?Charlie Tango! ?Quien es ese?

- Desde Portland a ... digamos las ocho y media ... No, se queda en el Escala ... Toda la noche.

?Toda la noche!

- Si. Hasta manana por la manana. Pilotare de Portland a Seattle.

?Pilotara?

- Piloto disponible desde las diez y media.

Deja el telefono en la mesa. Ni por favor, ni gracias.

- ?La gente siempre hace lo que les dices?

- Suelen hacerlo si no quieren perder su trabajo -me contesta inexpresivo.

- ?Y si no trabajan para ti?

- Bueno, puedo ser muy convincente, Anastasia. Deberias terminarte el desayuno. Luego te llevare a casa. Pasare a buscarte por Clayton's a las ocho, cuando salgas. Volaremos a Seattle.

Parpadeo.

- ?Volaremos?

- Si. Tengo un helicoptero.

Lo miro boquiabierta. Segunda cita con el misterioso Christian Grey. De un cafe a un paseo en helicoptero. Uau.

- ?Iremos a Seattle en helicoptero?

- Si.

- ?Por que?

Sonrie perversamente.

- Porque puedo. Terminate el desayuno.

?Como voy a comer ahora? Voy a ir a Seattle en helicoptero con Christian Grey. Y quiere morderme el labio ... Me estremezco al pensarlo.

- Come -me dice bruscamente-. Anastasia, no soporto tirar la comida ... Come.

- No puedo comerme todo esto -digo mirando lo que queda en la mesa.

- Comete lo que hay en tu plato. Si ayer hubieras comido como es debido, no estarias aqui y yo no tendria que mostrar mis cartas tan pronto.

Aprieta los labios. Parece enfadado.

Frunzo el ceno y miro la comida que hay en mi plato, ya fria. Estoy demasiado nerviosa para comer, Christian. ?No lo entiendes ?, explica mi subconsciente. Pero soy demasiado cobarde para decirlo en voz alta, sobre todo cuando parece tan hosco. Mmm ... como un nino pequeno. La idea me parece divertida.

- ?Que te hace tanta gracia? -me pregunta.

Como no me atrevo a decirselo, no levanto los ojos del plato. Mientras me como el ultimo trozo de tortita, alzo la mirada. Me observa con ojos escrutadores.

- Buena chica -me dice-. Te llevare a casa en cuanto te hayas secado el pelo. No quiero que te pongas enferma.

Sus palabras tienen algo de promesa implicita. ?Que quiere decir? Me levanto de la mesa. Por un segundo me pregunto si deberia pedirle permiso, pero descarto la idea. Me parece que sentaria un precedente peligroso. Me dirijo a su habitacion, pero una idea me detiene.

- ?Donde has dormido?

Me giro para mirarlo. Esta todavia sentado a la mesa del comedor. No veo mantas ni sabanas por la sala. Quiza las haya recogido ya.

- En mi cama -me responde, de nuevo con mirada impasible.

- Oh.

- Si, para mi tambien ha sido toda una novedad -me dice sonriendo.

- Dormir con una mujer ... sin sexo.

Si, digo sexo. Y me ruborizo, por supuesto.

- No -me contesta moviendo la cabeza y frunciendo el ceno, como si acabara de recordar algo desagradable-. Sencillamente dormir con una mujer.

Coge el periodico y sigue leyendo.

?Que narices significa eso? ?Nunca ha dormido con una mujer? ?Es virgen? Lo dudo, la verdad. Me quedo mirandolo sin terminar de creermelo. Es la persona mas enigmatica que he conocido nunca. Caigo en la cuenta de que he dormido con Christian Grey y me daria cabezazos contra la pared. ?Cuanto habria dado por estar consciente y verlo dormir? Verlo vulnerable. Me cuesta imaginarlo. Bueno, se supone que lo descubrire todo esta misma noche.

Ya en el dormitorio, busco en una comoda y encuentro el secador. Me seco el pelo como puedo, dandole forma con los dedos. Cuando he terminado, voy al cuarto de bano. Quiero cepillarme los dientes. Veo el cepillo de Christian. Seria como metermelo a el en la boca. Mmm ... Miro rapidamente hacia la puerta, sintiendome culpable, y toco las cerdas del cepillo. Estan humedas. Debe de haberlo utilizado ya. Lo cojo a toda prisa, extiendo pasta de dientes y me los cepillo en un santiamen. Me siento como una chica mala. Resulta muy emocionante.

Recojo la camiseta, el sujetador y las bragas de ayer, los meto en la bolsa que me ha traido Taylor y vuelvo a la sala de estar a buscar el bolso y la chaqueta. Para mi gran alegria, llevo una goma de pelo en el bolso. Christian me observa con expresion impenetrable mientras me hago una coleta. Noto como sus ojos me siguen mientras me siento a esperar que termine. Esta hablando con alguien por su BlackBerry.

- ?Quieren dos? ... ?Cuanto van a costar? ... Bien, ?y que medidas de seguridad tenemos alli? ... ?Iran por Suez? ... ?Ben Sudan es seguro? ... ?Y cuando llegan a Darfur? ... De acuerdo, adelante. Mantenme informado de como van las cosas.

Cuelga.

- ?Estas lista? -me pregunta.

Asiento. Me pregunto de que iba la conversacion. Se pone una americana azul marino de raya diplomatica, coge las llaves del coche y se dirige a la puerta.

- Usted primero, senorita Steele -murmura abriendome la puerta.

Tiene un aspecto elegante, aunque informal.

Me quedo mirandolo un segundo mas de la cuenta. Y pensando que he dormido con el esta noche, y que, pese a los tequilas y las vomiteras, sigue aqui. No solo eso, sino que ademas quiere llevarme a Seattle. ?Por que a mi? No lo entiendo. Cruzo la puerta recordando sus palabras: Hay algo en ti ....Bueno, el sentimiento es mutuo, senor Grey, y quiero descubrir cual es tu secreto.

Recorremos el pasillo en silencio hasta el ascensor. Mientras esperamos, levanto un instante la cabeza hacia el, que esta mirandome de reojo. Sonrio y el frunce los labios.

Llega el ascensor y entramos. Estamos solos. De pronto, por alguna inexplicable razon, probablemente por estar tan cerca en un lugar tan reducido, la atmosfera entre nosotros cambia y se carga de electrica y excitante anticipacion. Se me acelera la respiracion y el corazon me late a toda prisa. Gira un poco la cara hacia mi con ojos totalmente impenetrables. Me muerdo el labio.

- A la mierda el papeleo -brama.

Se abalanza sobre mi y me empuja contra la pared del ascensor. Antes de que me de cuenta, me sujeta las dos munecas con una mano, me las levanta por encima de la cabeza y me inmoviliza contra la pared con las caderas. Madre mia. Con la otra mano me agarra del pelo, tira hacia abajo para levantarme la cara y pega sus labios a los mios. Casi me hace dano. Gimo, lo que le permite aprovechar la ocasion para meterme la lengua y recorrerme la boca con experta pericia. Nunca me han besado asi. Mi lengua acaricia timidamente la suya y se une a ella en una lenta y erotica danza de roces y sensaciones, de sacudidas y empujes. Levanta la mano y me agarra la mandibula para que no mueva la cara. Estoy indefensa, con las manos unidas por encima de la cabeza, la cara sujeta y sus caderas inmovilizandome. Siento su ereccion contra mi vientre. Dios mio ... Me desea. Christian Grey, el dios griego, me desea, y yo lo deseo a el, aqui ... ahora, en el ascensor.

- Eres ... tan ... dulce -murmura entrecortadamente.

El ascensor se detiene, se abre la puerta, y en un abrir y cerrar de ojos me suelta y se aparta de mi. Tres hombres trajeados nos miran y entran sonriendose. Me late el corazon a toda prisa. Me siento como si hubiera subido corriendo por una gran pendiente. Quiero inclinarme y sujetarme las rodillas, pero seria demasiado obvio.

Lo miro. Parece absolutamente tranquilo, como si hubiera estado haciendo el crucigrama delSeattle Times. Que injusto. ?No le afecta lo mas minimo mi presencia? Me mira de reojo y deja escapar un ligero suspiro. Vale, le afecta, y la pequena diosa que llevo dentro menea las caderas y baila una samba para celebrar la victoria. Los hombres de negocios se bajan en la primera planta. Solo nos queda una.

- Te has lavado los dientes -me dice mirandome fijamente.

- He utilizado tu cepillo.

Sus labios esbozan una media sonrisa.

- Ay, Anastasia Steele, ?que voy a hacer contigo?

Las puertas se abren en la planta baja, me coge de la mano y tira de mi.

- ?Que tendran los ascensores? -murmura para si mismo cruzando el vestibulo a grandes zancadas.

Lucho por mantener su paso, porque todo mi raciocinio se ha quedado desparramado por el suelo y las paredes del ascensor numero 3 del hotel Heathman.


Christian abre la puerta del copiloto del Audi 4 x 4 negro y subo. Menudo cochazo. No ha mencionado el arrebato pasional del ascensor. ?Deberia decir algo yo? ?Deberiamos comentarlo o fingir que no ha pasado nada? Apenas parece real, mi primer beso con forcejeo. A medida que avanzan los minutos, le asigno un caracter mitico, como una leyenda del rey Arturo o de la Atlantida. No ha sucedido, nunca ha existido. Quiza me lo he imaginado. No. Me toco los labios, hinchados por el beso. Sin la menor duda ha sucedido. Soy otra mujer. Deseo a este hombre desesperadamente, y el me ha deseado a mi.

Lo miro. Christian esta como siempre, correcto y ligeramente distante.

No entiendo nada.

Arranca el motor y abandona su plaza de parking. Enciende el equipo de musica. El dulce y magico sonido de dos mujeres cantando invade el coche. Uau ... Mis sentidos estan alborotados, asi que me afecta el doble. Los escalofrios me recorren la columna vertebral. Christian conduce de forma tranquila y confiada hacia la Southwest Park Avenue.

- ?Que es lo que suena?

- Es el Duo de las flores de Delibes, de la opera Lakme. ?Te gusta?

- Christian, es precioso.

- Si, ?verdad?

Sonrie y me lanza una rapida mirada. Y por un momento parece de su edad, joven, despreocupado y guapo hasta perder el sentido. ?Es esta la clave para acceder a el? ?La musica? Escucho las voces angelicales, sugerentes y seductoras.

- ?Puedes volver a ponerlo?

- Claro.

Christian pulsa un boton, y la musica vuelve a acariciarme. Invade mis sentidos de forma lenta, suave y dulce.

- ?Te gusta la musica clasica? -le pregunto intentando hacer una incursion en sus gustos personales.

- Mis gustos son eclecticos, Anastasia. De Thomas Tallis a los Kings of Leon. Depende de mi estado de animo. ?Y los tuyos?

- Los mios tambien. Aunque no conozco a Thomas Tallis.

Se gira, me mira un instante y vuelve a fijar los ojos en la carretera.

- Algun dia te tocare algo de el. Es un compositor britanico del siglo XVI. Musica coral eclesiastica de la epoca de los Tudor. -Me Sonrie-. Suena muy esoterico, lo se, pero es magica.

Pulsa un boton y empiezan a sonar los Kings of Leon. A estos los conozco. Sex on Fire. Muy oportuno. De pronto el sonido de un telefono movil interrumpe la musica. Christian pulsa un boton del volante.

- Grey -contesta bruscamente.

- Senor Grey, soy Welch. Tengo la informacion que pidio.

Una voz aspera e incorporea que llega por los altavoces.

- Bien. Mandemela por e-mail. ?Algo mas?

- Nada mas, senor.

Pulsa el boton, la llamada se corta y vuelve a sonar la musica. Ni adios ni gracias. Me alegro mucho de no haberme planteado la posibilidad de trabajar para el. Me estremezco solo de pensarlo. Es demasiado controlador y frio con sus empleados. El telefono vuelve a interrumpir la musica.

- Grey.

- Le han mandado por e-mail el acuerdo de confidencialidad, senor Grey.

Es una voz de mujer.

- Bien. Eso es todo, Andrea.

- Que tenga un buen dia, senor.

Christian cuelga pulsando el boton del volante. La musica apenas ha empezado a sonar cuando vuelve a sonar el telefono. ?En esto consiste su vida, en contestar una y otra vez al telefono?

- Grey -dice bruscamente.

- Hola, Christian. ?Has echado un polvo?

- Hola, Elliot ... Estoy con el manos libres, y no voy solo en el coche.

Christian suspira.

- ?Quien va contigo?

Christian mueve la cabeza.

- Anastasia Steele.

- ?Hola, Ana!

?Ana!

- Hola, Elliot.

- Me han hablado mucho de ti -murmura Elliot con voz ronca.

Christian frunce el ceno.

- No te creas una palabra de lo que te cuente Kate -dice Ana.




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