Agradecimientos 4

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Intento que no cambie mi expresion, asi que miro al suelo al sentir que las mejillas me arden. Cuando levanto la mirada hacia Grey, parece que ha esbozado una sonrisa, pero es muy dificil asegurarlo. La joven pareja no dice nada. Descendemos a la planta baja en un incomodo silencio. Ni siquiera suena uno de esos terribles hilo musicales para distraernos.

Las puertas se abren y, para mi gran sorpresa, Grey me coge de la mano y me la sujeta con sus dedos largos y frios. Siento la corriente recorriendo mi cuerpo, y mis ya rapidos latidos se aceleran. Mientras tira de mi para salir del ascensor, oimos a nuestras espaldas la risita tonta de la pareja. Grey sonrie.

- ?Que pasa con los ascensores? -masculla.

Cruzamos el amplio y animado vestibulo del hotel en direccion a la entrada, pero Grey evita la puerta giratoria. Me pregunto si es porque tendria que soltarme la mano.

Es un bonito domingo de mayo. Brilla el sol y apenas hay trafico. Grey gira a la izquierda y avanza hacia la esquina, donde nos detenemos a esperar que cambie el semaforo. Estoy en la calle y Christian Grey me lleva de la mano. Nunca he paseado de la mano de nadie. La cabeza me da vueltas, y un cosquilleo me recorre todo el cuerpo. Intento reprimir la ridicula sonrisa que amenaza con dividir mi cara en dos. Intenta calmarte, Ana, me implora mi subconsciente. El hombrecillo verde del semaforo se ilumina y seguimos nuestro camino.

Andamos cuatro manzanas hasta llegar al Portland Coffee House, donde Grey me suelta para sujetarme la puerta.

- ?Por que no elige una mesa mientras voy a pedir? ?Que quiere tomar? -me pregunta, tan educado como siempre.

- Tomare ... eh ... un te negro.

Alza las cejas.

- ?No quiere un cafe?

- No me gusta demasiado el cafe.

Sonrie.

- Muy bien, un te negro. ?Dulce?

Me quedo un segundo perpleja, pensando que se refiere a mi, pero por suerte aparece mi subconsciente frunciendo los labios. No, tonta ... Que si lo quieres con azucar.

- No, gracias.

Me miro los dedos nudosos.

- ?Quiere comer algo?

- No, gracias.

Niego con la cabeza y Grey se dirige a la barra.

Levanto un poco la vista y lo miro furtivamente mientras espera en la cola a que le sirvan. Podria pasarme el dia mirandolo ... Es alto, ancho de hombros y delgado ... Y como le caen los pantalones ... Madre mia. Un par de veces se pasa los largos y bonitos dedos por el pelo, que ya esta seco, aunque sigue alborotado. Ay, como me gustaria hacerlo a mi. La idea se me pasa de pronto por la cabeza y me arde la cara. Me muerdo el labio y vuelvo a mirarme las manos. No me gusta el rumbo que estan tomando mis caprichosos pensamientos.

- Un dolar por sus pensamientos.

Grey ha vuelto y me mira fijamente.

Me pongo colorada. Solo estaba pensando en pasarte los dedos por el pelo y preguntandome si seria suave. Niego con la cabeza. Grey lleva una bandeja en las manos, que deja en la pequena mesa redonda chapada en abedul. Me tiende una taza, un platillo, una tetera pequena y otro plato con una bolsita de te con la etiqueta TWININGS ENGLISH BREAKFAST, mi favorito. El se ha pedido un cafe con un bonito dibujo de una hoja impreso en la espuma de leche. ?Como lo hacen ?, me pregunto distraida. Tambien se ha pedido una magdalena de arandanos. Coloca la bandeja a un lado, se sienta frente a mi y cruza sus largas piernas. Parece comodo, muy a gusto con su cuerpo. Lo envidio. Y aqui estoy yo, desgarbada y torpe, casi incapaz de ir de A a B sin caerme de morros.

- ?Que esta pensando? -insiste.

- Que este es mi te favorito.

Hablo en voz baja y entrecortada. Sencillamente, no me puedo creer que este con Christian Grey en una cafeteria de Portland. Frunce el ceno. Sabe que estoy escondiendole algo. Introduzco la bolsita de te en la tetera y casi inmediatamente la retiro con la cucharilla. Grey ladea la cabeza y me mira con curiosidad mientras dejo la bolsita de te en el plato.

- Me gusta el te negro muy flojo -murmuro a modo de explicacion.

- Ya veo. ?Es su novio?

Pero ?que dice?

- ?Quien?

- El fotografo. Jose Rodriguez.

Me rio nerviosa, aunque con curiosidad. ?Por que le ha dado esa impresion?

- No. Jose es un buen amigo mio. Eso es todo. ?Por que ha pensado que era mi novio?

- Por como se sonrien.

Me sostiene la mirada. Es desconcertante. Quiero mirar a otra parte, pero estoy atrapada, embelesada.

- Es como de la familia -susurro.

Grey asiente, al parecer satisfecho con mi respuesta, y dirige la mirada a su magdalena de arandanos. Sus largos dedos retiran el papel con destreza, y yo lo contemplo fascinada.

- ?Quiere un poco? -me pregunta.

Y recupera esa sonrisa divertida que esconde un secreto.

- No, gracias.

Frunzo el ceno y vuelvo a contemplarme las manos.

- Y el chico al que me presento ayer, en la tienda ... ?No es su novio?

- No. Paul es solo un amigo. Se lo dije ayer.

?Que tonterias son estas?

- ?Por que me lo pregunta? -le digo.

- Parece nerviosa cuando esta con hombres.

Maldita sea, es algo personal. Solo me pongo nerviosa cuando estoy con usted, Grey.

- Usted me resulta intimidante.

Me pongo colorada, pero mentalmente me doy palmaditas en la espalda por mi sinceridad y vuelvo a contemplarme las manos. Lo oigo respirar profundamente.

- De modo que le resulto intimidante -me contesta asintiendo-. Es usted muy sincera. No baje la cabeza, por favor. Me gusta verle la cara.

Lo miro y me dedica una sonrisa alentadora, aunque ironica.

- Eso me da alguna pista de lo que puede estar pensando -me dice-. Es usted un misterio, senorita Steele.

?Un misterio? ?Yo?

- No tengo nada de misteriosa.

- Creo que es usted muy contenida -murmura.

?De verdad? Uau ... ?como lo consigo? Es increible. ?Yo, contenida? Imposible.

- Menos cuando se ruboriza, claro, cosa que hace a menudo. Me gustaria saber por que se ha ruborizado.

Se mete un trozo de magdalena en la boca y empieza a masticarlo despacio, sin apartar los ojos de mi. Y, como no podia ser de otra manera, me ruborizo. ?Mierda!

- ?Siempre hace comentarios tan personales?

- No me habia dado cuenta de que fuera personal. ?La he ofendido? -me pregunta en tono sorprendido.

- No -le contesto sinceramente.

- Bien.

- Pero es usted un poco arrogante.

Alza una ceja y, si no me equivoco, tambien el se ruboriza ligeramente.

- Suelo hacer las cosas a mi manera, Anastasia -murmura-. En todo.

- No lo dudo. ?Por que no me ha pedido que lo tutee?

Me sorprende mi osadia. ?Por que la conversacion se pone tan seria? Las cosas no estan yendo como pensaba. No puedo creerme que este mostrandome tan hostil hacia el. Como si el intentara advertirme de algo.

- Solo me tutea mi familia y unos pocos amigos intimos. Lo prefiero asi.

Todavia no me ha dicho: Llamame Christian. Es sin duda un obseso del control, no hay otra explicacion, y parte de mi esta pensando que quiza habria sido mejor que lo entrevistara Kate. Dos obsesos del control juntos. Ademas, ella es casi rubia -bueno, rubia rojiza-, como todas las mujeres de su empresa. Y es guapa, me recuerda mi subconsciente. No me gusta imaginar a Christian y a Kate juntos. Doy un sorbo a mi te, y Grey se pone otro trozo de magdalena en la boca.

- ?Es usted hija unica? -me pregunta.

Vaya ... Ahora cambia de conversacion.

- Si.

- Hableme de sus padres.

?Por que quiere saber cosas de mis padres? Es muy aburrido.

- Mi madre vive en Georgia con su nuevo marido, Bob. Mi padrastro vive en Montesano.

- ?Y su padre?

- Mi padre murio cuando yo era una nina.

- Lo siento -musita.

Por un segundo la expresion de su cara se altera.

- No me acuerdo de el.

- ?Y su madre volvio a casarse?

Resoplo.

- Ni que lo jure.

Frunce el ceno.

- No cuenta demasiado de su vida, ?verdad? -me dice en tono seco frotandose la barbilla, como pensativo.

- Usted tampoco.

- Usted ya me ha entrevistado, y recuerdo algunas preguntas bastante personales -me dice sonriendo.

?Vaya! Esta recordandome la pregunta de si era gay. Vuelvo a morirme de verguenza. Se que en los proximos anos voy a necesitar terapia intensiva para no sentirme tan mal cada vez que recuerde ese momento. Suelto lo primero que se me ocurre sobre mi madre, cualquier cosa para apartar ese recuerdo.

- Mi madre es genial. Es una romantica empedernida. Ya se ha casado cuatro veces.

Christian alza las cejas sorprendido.

- La echo de menos -sigo diciendole-. Ahora esta con Bob. Espero que la controle un poco y recoja los trozos cuando sus descabellados planes no vayan como ella esperaba.

Sonrio con carino. Hace mucho que no veo a mi madre. Christian me observa atentamente, dando sorbos a su cafe de vez en cuando. La verdad es que no deberia mirarle la boca. Me perturba.

- ?Se lleva bien con su padrastro?

- Claro. Creci con el. Para mi es mi padre.

- ?Y como es?

- ?Ray? Es ... taciturno.

- ?Eso es todo? -me pregunta Grey sorprendido.

Me encojo de hombros. ?Que espera este hombre? ?La historia de mi vida?

- Taciturno como su hijastra -me suelta Grey.

Me contengo para no soltar un bufido.

- Le gusta el futbol, ??sobre todo el europeo, y los bolos, y pescar, y hacer muebles. Es carpintero. Estuvo en el ejercito.

Suspiro.

- ?Vivio con el?

- Si. Mi madre conocio a su marido numero tres cuando yo tenia quince anos. Yo me quede con Ray.

Frunce el ceno, como si no lo entendiera.

- ?No queria vivir con su madre? -me pregunta.

Francamente, a el que le importa.

- El marido numero tres vivia en Texas. Yo tenia mi vida en Montesano. Y ... bueno, mi madre acababa de casarse.

Me callo. Mi madre nunca habla de su marido numero tres. ?Que pretende Grey? No es asunto suyo. Yo tambien puedo jugar a su juego.

- Cuenteme cosas sobre sus padres -le pido.

Se encoge de hombros.

- Mi padre es abogado, y mi madre, pediatra. Viven en Seattle.

Vaya ... Ha crecido en una familia acomodada. Pienso en una exitosa pareja que adopta a tres ninos, y uno de ellos llega a ser un hombre guapo que se mete en el mundo de los negocios y lo conquista sin ayuda de nadie. ?Que lo llevo por ese camino? Sus padres deben de estar orgullosos.

- ?A que se dedican sus hermanos?

- Elliot es constructor, y mi hermana pequena esta en Paris estudiando cocina con un famoso chef frances.

Sus ojos se nublan enojados. No quiere hablar de su familia ni de el.

- Me han dicho que Paris es preciosa -murmuro.

?Por que no quiere hablar de su familia? ?Porque es adoptado?

- Es bonita. ?Ha estado? -me pregunta olvidando su enojo.

- Nunca he salido de Estados Unidos.

Volvemos a las trivialidades. ?Que esconde?

- ?Le gustaria ir?

- ?A Paris? -exclamo.

Me he quedado desconcertada. ?A quien no le gustaria ir a Paris?

- Por supuesto -le contesto-. Pero a donde de verdad me gustaria ir es a Inglaterra.

Ladea un poco la cabeza y se pasa el indice por el labio inferior ... ?Madre mia!

- ?Por?

Parpadeo. Concentrate, Steele.

- Porque alli nacieron Shakespeare, Austen, las hermanas Bronte, Thomas Hardy ... Me gustaria ver los lugares que les inspiraron para escribir libros tan maravillosos.

Al mencionar a estos grandes literatos recuerdo que deberia estar estudiando. Miro el reloj.

- Voy a marcharme. Tengo que estudiar.

- ?Para los examenes?

- Si. Empiezan el martes.

- ?Donde esta el coche de la senorita Kavanagh?

- En el parking del hotel.

- La acompano.

- Gracias por el te, senor Grey.

Esboza su extrana sonrisa de guardar un gran secreto.

- No hay de que, Anastasia. Ha sido un placer. Vamos -me dice tendiendome una mano.

La cojo, perpleja, y salgo con el de la cafeteria.

Caminamos hasta el hotel, y me gustaria decir que en amigable silencio. Al menos, el parece tan tranquilo como siempre. En cuanto a mi, me desespero intentando analizar como ha ido nuestro cafe matutino. Me siento como si me hubieran entrevistado para un trabajo, pero no estoy segura de por que.

- ?Siempre lleva vaqueros? -me pregunta sin venir a cuento.

- Casi siempre.

Asiente. Hemos llegado al cruce, al otro lado de la calle del hotel. Todo me da vueltas. Que pregunta tan rara ... Y soy consciente de que nos queda muy poco tiempo juntos. Esto es todo. Esto ha sido todo, y lo he fastidiado, lo se. Quiza sale con alguien.

- ?Tiene novia? -le suelto.

?Maldita sea! ?Lo he dicho en voz alta?

Sus labios se arrugan formando una media sonrisa y me mira fijamente.

- No, Anastasia. Yo no tengo novias -me contesta en voz baja.

?Que quiere decir? No es gay. Ay, quiza si lo es. Seguramente me mintio en la entrevista. Por un momento creo que va a darme alguna explicacion, alguna pista sobre su enigmatica frase, pero no lo hace. Tengo que marcharme. Tengo que poner mis ideas en orden. Tengo que alejarme de el. Doy un paso adelante, tropiezo y salgo precipitada hacia la carretera.

- ?Mierda, Ana! -grita Grey.

Tira de mi mano con tanta fuerza que acabo cayendo encima de el justo cuando pasa a toda velocidad un ciclista contra direccion, y no me atropella de milagro.

Todo sucede muy deprisa. De pronto estoy cayendome, y en cuestion de segundos estoy entre sus brazos y me aprieta fuerte contra su pecho. Respiro su aroma limpio y saludable. Huele a ropa recien lavada y a gel caro. Es embriagador. Inhalo profundamente.

- ?Esta bien? -me susurra.

Con un brazo me mantiene sujeta, pegada a el, y con los dedos de la otra mano me recorre suavemente la cara para asegurarse de que no me he hecho dano. Su pulgar me roza el labio inferior y contiene la respiracion. Me mira fijamente a los ojos, y por un momento, o quiza durante una eternidad, le sostengo la mirada inquieta y ardiente, pero al final centro la atencion en su bonita boca. Y por primera vez en veintiun anos quiero que me besen. Quiero sentir su boca en la mia.


Besame, maldita sea !, le suplico, pero no puedo moverme. Un extrano y desconocido deseo me paraliza. Estoy totalmente cautivada. Observo fascinada la boca de Christian Grey, y el me observa a mi con una mirada velada, con ojos cada vez mas impenetrables. Respira mas deprisa de lo normal, y yo he dejado de respirar. Estoy entre tus brazos. Besame, por favor. Cierra los ojos, respira muy hondo y mueve ligeramente la cabeza, como si respondiera a mi silenciosa peticion. Cuando vuelve a abrirlos, ha recuperado la determinacion, ha tomado una ferrea decision.

- Anastasia, deberias mantenerte alejada de mi. No soy un hombre para ti -suspira.

?Que? ?A que viene esto? Se supone que soy yo la que deberia decidirlo. Frunzo el ceno y muevo la cabeza en senal de negacion.

- Respira, Anastasia, respira. Voy a ayudarte a ponerte en pie y a dejarte marchar -me dice en voz baja.

Y me aparta suavemente.

Me ha subido la adrenalina por todo el cuerpo, por el ciclista que casi me atropella o por la embriagadora proximidad de Christian, y me siento paralizada y debil. ?NO !, grita mi mente mientras se aparta dejandome desamparada. Apoya las manos en mis hombros, a cierta distancia, y observa atentamente mi reaccion. Y lo unico que puedo pensar es que queria que me besara, que era obvio, pero no lo ha hecho. No me desea. La verdad es que no me desea. He fastidiado soberanamente la cita.

- Quiero decirte una cosa -le digo tras recuperar la voz-: Gracias -musito hundida en la humillacion.

?Como he podido malinterpretar hasta tal punto la situacion entre nosotros? Tengo que apartarme de el.

- ?Por que?

Frunce el ceno. No ha retirado las manos de mis hombros.

- Por salvarme -susurro.

- Ese idiota iba contra direccion. Me alegro de haber estado aqui. Me dan escalofrios solo de pensar lo que podria haberte pasado. ?Quieres venir a sentarte un momento en el hotel?

Me suelta y baja las manos. Estoy frente a el y me siento como una tonta.

Intento aclararme las ideas. Solo quiero marcharme. Todas mis vagas e incoherentes esperanzas se han frustrado. No me desea. ?En que estaba pensando ?, me rino a mi misma. ?Que iba a interesarle de ti a Christian Grey ?, se burla mi subconsciente. Me rodeo con los brazos, me giro hacia la carretera y veo aliviada que en el semaforo ha aparecido el hombrecillo verde. Cruzo rapidamente, consciente de que Grey me sigue. Frente al hotel, vuelvo un instante la cara hacia el, pero no puedo mirarlo a los ojos.

- Gracias por el te y por la sesion de fotos -murmuro.

- Anastasia ... Yo ...

Se calla. Su tono angustiado me llama la atencion, de modo que lo miro involuntariamente. Se pasa la mano por el pelo con mirada desolada. Parece destrozado, frustrado y con expresion alterada. Su prudente control ha desaparecido.

- ?Que, Christian? -le pregunto bruscamente al ver que no dice nada.

Quiero marcharme. Necesito llevarme mi fragil orgullo herido y mimarlo para que se cure.

- Buena suerte en los examenes -murmura.

?Como? ?Por eso parece tan desolado? ?Es esta su fantastica despedida? ?Desearme suerte en los examenes?

- Gracias -le contesto sin disimular el sarcasmo-. Adios, senor Grey.

Doy media vuelta, me sorprende un poco no tropezar y, sin volver a dirigirle la mirada, desaparezco por la acera en direccion al parking subterraneo.

Ya en el oscuro y frio cemento del parking, bajo su debil luz de fluorescente, me apoyo en la pared y me cubro la cara con las manos. ?En que estaba pensando? No puedo evitar que se me llenen los ojos de lagrimas. ?Por que lloro? Me dejo caer al suelo, enfadada conmigo misma por esta absurda reaccion. Levanto las rodillas y las rodeo con los brazos. Quiero hacerme lo mas pequena posible. Quiza este disparatado dolor sea menor cuanto mas pequena me haga. Apoyo la cabeza en las rodillas y dejo que las irracionales lagrimas fluyan sin freno. Estoy llorando la perdida de algo que nunca he tenido. Que ridiculo. Lamentando la perdida de algo que nunca ha existido ... mis esperanzas frustradas, mis suenos frustrados y mis expectativas destrozadas.

Nunca me habian rechazado. Bueno, siempre era una de las ultimas a las que elegian para jugar al baloncesto o al voleibol, pero eso lo entendia. Correr y hacer algo mas a la vez, como botar o lanzar una pelota, no es lo mio. Soy una autentica negada para cualquier deporte.

Pero en el plano sentimental, nunca me he expuesto. Toda mi vida he sido muy insegura. Soy demasiado palida, demasiado delgada, demasiado desalinada, torpe y tantos otros defectos mas, asi que siempre he sido yo la que ha rechazado a cualquier posible admirador. En mi clase de quimica hubo un tipo al que le gustaba, pero nadie habia despertado mi interes ... Nadie excepto el maldito Christian Grey. Quiza deberia ser mas agradable con gente como Paul Clayton y Jose Rodriguez, aunque estoy segura de que ninguno de ellos ha acabado llorando solo en la oscuridad. Quiza solo necesite pegarme una buena llantera.

?Basta! ?Basta ya !, me grita metaforicamente mi subconsciente con los brazos cruzados, apoyada en una pierna y dando golpecitos en el suelo con la otra. Metete en el coche, vete a casa y ponte a estudiar. Olvidalo ... ?Ahora mismo! Y deja ya de autocompadecerte, de castigarte y toda esta mierda.

Respiro hondo varias veces y me levanto. Animo, Steele. Me dirijo al coche de Kate secandome las lagrimas. No volvere a pensar en el. Anotare este incidente en la lista de las experiencias de la vida y me centrare en los examenes.

Cuando llego, Kate esta sentada a la mesa del comedor con el portatil. La sonrisa con la que me recibe se desvanece en cuanto me ve.

- Ana, ?que pasa?

Oh, no ... La santa inquisidora Katherine Kavanagh. Muevo la cabeza como hace ella cuando quiere dar a entender que no esta para historias, pero no sirve de nada.

- Has llorado.

A veces tiene un don especial para decir lo que es obvio.

- ?Que te ha hecho ese hijo de puta? -grune con una cara que da miedo.

- Nada, Kate.

En realidad, ese es el problema. Al pensarlo, sonrio con ironia.

- ?Y por que has llorado? Tu nunca lloras -me dice en tono mas suave.

Se levanta. Sus ojos verdes me miran preocupados. Me abraza. Tengo que decir lo que sea para quitarmela de encima.

- Casi me atropella un ciclista.

Es lo mejor que se me ocurre decirle para que por un momento se olvide de Grey.

- Dios mio, Ana ... ?Estas bien? ?Te ha hecho dano?

Se aparta un poco y me echa un rapido vistazo para comprobar si todo esta bien.

- No. Christian me ha salvado -susurro-. Pero me he pegado un susto de muerte.

- No me extrana. ?Que tal el cafe? Se que odias el cafe.

- He tomado un te. Ha ido bien. Nada que comentar, la verdad. No se por que me lo ha pedido.

- Le gustas, Ana -me dice soltandome.

- Ya no. No voy a volver a verlo.

Si, consigo sonar como si no me importara.

- ?Como?

Maldita sea. Esta intrigada. Me meto en la cocina para que no pueda verme la cara.

- Si ... No tiene demasiado que ver conmigo, Kate -le digo lo mas friamente que puedo.

- ?Que quieres decir?

- Kate, es obvio.

Me vuelvo y me coloco frente a ella, que esta de pie en la puerta de la cocina.

- Para mi no -me dice-. Vale, tiene mas dinero que tu, pero tiene mas dinero que casi todo el mundo en este pais.

- Kate, es ...

Me encojo de hombros.

- ?Ana, por favor! ?Cuantas veces tengo que decirtelo? Eres una cria -me interrumpe.

Oh, no. Ya estamos otra vez con ese rollo.

- Kate, por favor, tengo que estudiar -la corto.

Pone mala cara.

- ?Quieres ver el articulo? Esta acabado. Jose ha hecho algunas fotos buenisimas.

?Tengo ahora que ver al guapo de Christian Grey, quien no siente el menor interes por mi?

- Claro.

Me saco una sonrisa de la manga y me acerco al portatil. Y ahi esta, mirandome en blanco y negro, mirandome y encontrandome indigna de su interes.

Finjo leer el articulo, pero no aparto los ojos de su firme mirada gris. Busco en la foto alguna pista de por que no es un hombre para mi, como me ha dicho. Y de repente me parece obvio. Es demasiado guapo. Somos polos opuestos, y de dos mundos muy diferentes. Me veo a mi misma como a Icaro cuando se acerca demasiado al sol, se quema y se estrella. Tiene razon. No es un hombre para mi. Es lo que ha querido decirme, y eso hace mas facil aceptar su rechazo ... Bueno, casi. Podre soportarlo. Lo entiendo.

- Muy bueno, Kate -logro decirle-. Me voy a estudiar.

Me propongo no volver a pensar en el de momento. Abro los apuntes y empiezo a leer.

Solo cuando estoy en la cama, intentando dormir, permito que mis pensamientos se trasladen a mi extrana manana. No dejo de pensar en lo que me ha dicho de que no tiene novias, y me enfado por no haber tenido en cuenta esa informacion antes de estar entre sus brazos, suplicandole mentalmente con todos los poros de mi piel que me besara. Lo habia dicho. No me queria como novia. Me tumbo de lado. Me pregunto si quiza no tiene relaciones sexuales. Cierro los ojos y empiezo a quedarme dormida. Quiza este reservandose. Bueno, no para ti. Mi adormilada subconsciente me da un ultimo golpe antes de sumergirse en mis suenos.

Y esa noche sueno con ojos grises y dibujos de hojas en la espuma de la leche, y corro por lugares apenas iluminados por una luz fantasmagorica, y no se si corro en direccion a algo o huyendo de algo ... No queda claro.

Suelto el boligrafo. Se acabo. He terminado mi ultimo examen. Sonrio de oreja a oreja. Probablemente sea la primera vez que sonrio en toda la semana. Es viernes, y esta noche lo celebraremos. Lo celebraremos por todo lo alto. Seguramente hasta me emborrachare. Nunca me he emborrachado. Miro a Kate, que esta en el otro extremo de la clase, todavia escribiendo como una loca. Faltan cinco minutos para que se acabe el examen. Esto es todo. Se acabo mi carrera academica. Ya no tendre que volver a sentarme en filas de alumnos nerviosos. En mi mente doy graciosas volteretas, aunque se de sobra que mis volteretas solo pueden ser graciosas en mi mente. Kate deja de escribir y suelta el boligrafo. Me mira tambien con una sonrisa de oreja a oreja.

De camino a casa, en su Mercedes, nos negamos a hablar del examen. Kate esta mucho mas preocupada por lo que va a ponerse esta noche. Yo intento encontrar las llaves en el bolso.

- Ana, hay un paquete para ti.

Kate esta en la escalera, frente a la puerta de la calle, con un paquete envuelto en papel de embalar. Que raro. No recuerdo haber encargado nada en Amazon. Kate me da el paquete y coge mis llaves para abrir la puerta. El paquete esta dirigido a la senorita Anastasia Steele. No lleva remitente. Quiza sea de mi madre o de Ray.

- Seguramente sera de mis padres.

- ?Abrelo! -exclama Kate nerviosa.

Se mete en la cocina para ir a buscar el champan con el que vamos a celebrar que hemos terminado los examenes.

Abro el paquete y encuentro un estuche de piel que contiene tres viejos libros, aparentemente identicos, con cubiertas de tela, en perfecto estado, y una tarjeta de color blanco. En una cara, en tinta negra y una bonita caligrafia, se lee:




Agradecimientos 1 | Agradecimientos 2 | Agradecimientos 6 | Agradecimientos 7 | Agradecimientos 8 | El incumplimiento de cualquiera de las normas anteriores sera inmediatamente castigado, y el Amo determinara la naturaleza del castigo. | LIMITES INFRANQUEABLES 1 | LIMITES INFRANQUEABLES 2 | LIMITES INFRANQUEABLES 3 | LIMITES INFRANQUEABLES 4 |

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